Estado del Bienestar
La historia de Teresa y sus vecinos: dos años de lucha para no ser una cifra más de los desahucios invisibles
Los detalles Es lo que se conoce como desahucios invisibles. Una forma más de desmantelar el estado del bienestar. Sus viviendas llevan más de 100 años en alquiler, pero ahora les presionan para que se vayan. Quieren sacarles más rendimiento económico.
Resumen IA supervisado
Teresa ha instalado un cartel y una cámara en su casa para evitar el acoso de los propietarios de otro edificio en Madrid, quienes buscan desalojar a inquilinos para obtener más beneficios. Según ha declarado a laSexta, los propietarios presionan mediante correos, llamadas y falta de mantenimiento, provocando humedades y grietas. Los vecinos, algunos con más de 100 años de alquiler, resisten y exigen respeto, apoyados por el Sindicato de Inquilinas de Madrid. La comunidad, unida ante este abuso, planea llevar un dossier al Ministerio de Consumo para defender su derecho a permanecer en sus hogares.
* Resumen supervisado por periodistas.
Teresa ha tenido que poner un cartel en la puerta de su casa y una cámara para evitar que le acosen los propietarios de otro edificio en Madrid. Según detalla a laSexta, esa familia propietaria quiere liquidar todos los contratos de alquiler para sacar mucho más rendimiento al edificio.
"Nos instigan, nos mandan mails, nos llaman a la puerta...Tienen en su poder castigarnos para que cojamos los bártulos y que nos vayamos", advierte angustiada. Pero ella y más vecinos llevan dos dos años resistiendo a los intereses de la familia propietaria.
Quieren desalojar, según denuncian los vecinos, alrededor de 30 viviendas que llevan alquilando más de 100 años. Por esa razón, exigen respeto y piensan buscar todas las maneras para poder quedarse. Alzan la voz y se manifiestan. Han encontrado un aliado en el Sindicato de Inquilinas de Madrid.
Pero los dueños de las viviendas siempre encuentran nuevas maneras de presionarles. Una de ellas es la falta de mantenimiento del edificio. Aparecen goteras, humedades, desconchones y grietas que no arreglan. Una dejadez absoluta para que estos vecinos abandonen sus hogares por hartazgo.
Para muchos la grieta la abren en lo emocional. Una vecina nos cuenta que su hija nació en esta vivienda hace 18 años. No conoce otro hogar y confiesa que "psicológicamente le ha afectado mucho". "Ahora está más tranquila, al ver que nos hemos unido", añade sobre el apoyo que encuentran unos en otros.
Una unión clave ante los abusos inmobiliarios. "Vamos a defender nuestro derecho a seguir en nuestra casa", advierten Por eso, ahora preparan un dossier que llevarán el Ministerio de Consumo.
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