Murió de una herida en el corazón

Un símbolo de justicia y de valor: Marín homenajea a Carmen Pesqueira 90 años después de que los falangistas la asesinaran

¿Por qué es importante? Esta lavandera se interpuso entre una horda que pegaba a un señor mayor. Esa misma noche, Bruno 'el alemán' la secuestró en su casa delante de su hijo. La torturaron y mataron en una zona apartada para luego mostrar su cadáver a modo de advertencia.

Una mentira en su acta de defunción para tapar la realidad. Para tapar un asesinato. Para tapar que los falangistas, en agosto de 1936, mataron a Carmen Pesqueira. A quien llamaban 'A Capirota'. A alguien que murió a causa de una herida en el corazón.

Ahora, 90 años después, La localidad de Marín en Pontevedra no olvida a su vecina. No olvida a esa lavandera humilde, a esa madre soltera, que confiaba en el progreso de la Segunda República.

Sin embargo, el alzamiento militar acabó con tal opción. En Marín, el alemán Bruno Svaiger comenzó a sembrar el terror. En esas, una de sus hordas estaba propinando una brutal paliza a un señor mayor. Fue cuando 'A Capirota' se cruzó con ellos y les paró los pies.

Al anochecer, Bruno 'el alemán' la secuestró en su casa, delante de su hijo de cuatro años. Los sublevados no podían soportar que una mujer tuviera voz propia y fuera independiente.

Fue en el Pozo da Revolta, en una zona apartada, donde la torturaron y la mataron. Luego, pasearon su cadáver por diferentes pueblos de la zona a modo de advertencia y amenaza.

Ahora, 90 años después, se recuerda a Carmen Pesqueira como un icono de justicia y de valor. Como alguien que no miró hacia otro lado ante una situación de abuso.

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