Denuncian su situación
La imposibilidad de los jóvenes para emanciparse pese a llevar años trabajando y compaginar empleos: "¿Cómo comes con estos precios?"
Los detalles Sonia, Claudia o Sergio son algunas de las personas que denuncian que los precios desorbitados de los pisos les impiden independizarse, pese a tener trabajos estables.
Resumen IA supervisado
Muchos jóvenes, a pesar de trabajar, estudiar y ahorrar, no logran independizarse debido a los altos costos de alquiler. Nicole, de 28 años, trabaja como dependienta y vive con sus padres, mientras que Sergio, quien trabaja desde los 16 años, no puede afrontar un alquiler de 800 euros. Ruth, con trabajos desde los 18, tampoco puede vivir sola debido a los altos precios de habitaciones compartidas. Xaquín y Sonia enfrentan situaciones similares, con el primero viendo la emancipación como un objetivo lejano y la segunda sin poder independizarse ni con dos sueldos. Claudia, aunque comparte piso, no logra ahorrar para un futuro. La generación joven, a pesar de sus esfuerzos, ve la independencia como un sueño cada vez más distante.
* Resumen supervisado por periodistas.
Son muchos los jóvenes que pese a trabajar, estudiar y ahorrar no pueden irse de casa. Nicole, de 28 años, trabaja como dependienta, pero sigue viviendo con sus padres. "La renta para alquilarse un piso de forma independiente sin compartir con nadie es casi imposible", lamenta.
Un caso similar es el de Sergio, quien lleva trabajando desde los 16 años y expresa que le gustaría irse de casa. Sin embargo, cuenta que no le da "porque el alquiler son 800 euros". "Con esos precios, ¿con qué comes y con qué te vistes?", se pregunta.
En la misma línea, Ruth encadena trabajos desde los 18 años y aunque ha ahorrado algo, no se puede plantear irse a vivir sola. "Por una habitación están pidiendo mas de 600 euros en una casa compartida entre tres o cuatro personas", denuncia.
Otros como Xaquín directamente han asumido que emanciparse tendrá que esperar: "El plan sería intentar hacerlo antes de los 30, pero las estadísticas no juegan mucho a mi favor", reconoce el joven, quien, pese a estar trabajando ve "muy lejos" el poder independizarse "por desgracia".
Por su parte, Sonia es profesora de inglés y ni siquiera sumando dos sueldos consigue independizarse. "No da para poder irme y menos aún con los precios que están en el mercado", subraya.
Mientras, Claudia sí ha conseguido irse de casa, pero compartiendo piso y sin conseguir ahorrar para un futuro. "No tengo la opción de ahorrar lo suficiente como para meterme a comprar un piso o pagar un alquiler por mi misma", confiesa.
De esta forma, la sensación entre los más jóvenes es todavía más pesimista. Pese a ser una generación que trabaja, estudia y encadena empleos, sigue viendo que independizarse es algo cada vez más lejano.