Reconocido por la Generalitat
Una residencia de mayores de Barcelona, pionera en la lucha por los derechos LGTBI: "Me da tranquilidad poder mostrarme como soy"
Los detalles La Generalitat ha condecorado al centro por ser un referente en inclusión. Sus medidas son sencillas, pero han servido para que muchos encuentren, por fin, respeto.
Resumen IA supervisado
Carme, de 89 años, vive abiertamente como lesbiana en una residencia de mayores en Barcelona, donde su relación con su pareja es conocida y aceptada. La Residencia de Gràcia, dirigida por Maite Frías, ha implementado formación para combatir prejuicios, logrando convertirse en un referente en inclusión LGTBI, reconocido por la Generalitat. Este entorno inclusivo no solo beneficia a los residentes sino también a los trabajadores LGTBI, proporcionando un espacio de reconocimiento y aceptación. Carme celebra poder vivir su identidad libremente, destacando la importancia de la lucha previa por los derechos y la libertad de ser uno mismo.
* Resumen supervisado por periodistas.
A sus 89 años, Carme no tiene que esconder quién es en su residencia de mayores. "Todo el mundo sabe que soy lesbiana y que tengo pareja, como una vida normal", expresa la mujer.
Esa normalidad la garantiza la Residencia de Gràcia, un centro geriátrico público de Barcelona. En este sentido, Maite Frías, directora de la Residencia de Gràcia, señala que "la formación fue básica, porque había muchas creencias de los usuarios, que tipificaban a una persona y la insultaban". "Hemos tenido que hacer intervenciones cuando se ha dado un caso concreto de discriminación", subraya.
Ahora, el centro ha sido reconocido por la Generalitat como referente en inclusión LGTBI. "Me parece muy bien, porque da mucha tranquilidad poder mostrarte tal y como eres", celebra Carme.
Y es que este paso no solo afecta a quienes viven allí, sino también a "bastantes trabajadores del colectivo al que se les ha facilitado trabajo que antes era 'durillo", manifiesta la directora de la Residencia de Gràcia.
El objetivo es que después de toda una vida luchando por poder ser uno mismo, entrar en una residencia no signifique volver a entrar en el armario. "Antes --ser homosexual-- era ilegal. Cuando llamaban a la puerta, teníamos que ver quién era, porque venía la Policía a veces. En este momento hay más libertad gracias a mujeres y hombres que han luchado", recuerda la mujer.
De esta forma, en la Residencia de Gràcia hoy pueden celebrar que viven su identidad con mucho orgullo. "Yo siempre me he aceptado tal como soy y estoy contenta", afirma la usuaria.
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