Alimentación y clima
El rufo, la galera o el pez cinta: los nuevos pescados que llegan a nuestros mercados por el calentamiento global
Los detalles El aumento de las temperaturas de las aguas provoca que especies de otras latitudes se acerquen a nuestras costas. Son peces de sabores similares a los clásicos, pero mucho más baratos.
Resumen IA supervisado
El cambio climático ha introducido nuevas especies de pescado en las pescaderías españolas, como el rufo, la galera y el pez cinta, que se están popularizando debido a su precio más accesible. Aunque España está acostumbrada a consumir pescados tradicionales como el lenguado y el rodaballo, los consumidores deben aprender nuevos nombres a medida que estas especies, de buena calidad y económicas, ganan terreno. Pescaderos como Santiago Vez y Ana Maceiras destacan que estas variedades ofrecen sabores similares a los clásicos, pero a precios más bajos, lo que atrae a los consumidores ante el incremento del costo de la vida. Además, el calentamiento global está facilitando la llegada de especies de otras latitudes a las costas españolas, contribuyendo a la diversificación del mercado pesquero. Desde los años cuarenta, más de 50 nuevas especies se han introducido en los mercados, reflejando una globalización que también impacta a las pescaderías.
* Resumen supervisado por periodistas.
Hay nombres nuevos en las pescaderías. Pescados que antes no conocíamos, como el rufo, la galera o el pez cinta, se están haciendo cada vez más hueco en los mostradores y en nuestros estómagos. Son más baratos y los ha traído el cambio climático.
Aunque estamos acostumbrados a comer en España mucho pescado, como el lenguado o el rodaballo, para ir al mercado ahora hay que aprenderse nuevos nombres. Cada vez hay más pescados nuevos, de buena calidad, pero más económicos que los clásicos como la merluza o el salmón.
"Cada vez hay menos en Galicia y vienen más peces desde afuera, variedades que aquí antes no se trabajaban", cuenta a laSexta el pescadero Santiago Vez, desde A Coruña.
"Entran poco a poco en los mercados con sabores similares a productos de siempre, pero con precios más bajos. Es el caso del pez reloj anaranjado o del rufo imperial. "La verdad es que la carne es superparecida a la del mero, pero con un precio mucho más asequible", asegura otra pescadera, Ana Maceiras. "La gente se atreve, sobre todo si tienen buen precio después de que la bolsa de la compra subiera tanto".
Porque, ante el agotamiento de algunos caladeros, resurgen especies que antes apenas tenían valor comercial, como la faneca brava. Un pescado que ahora hemos descubierto que "está buenísimo". O la cabra, conocida también como gallineta.
Porque como nos dice un consumidor, "no hay nada más sano para comer que el pescado, aunque sea raro".
El calentamiento global también provoca que cada vez haya más pescados de otras latitudes que se acercan a nuestras costas. "La temperatura sube, está más caliente el agua y se van acercando".
Los científicos calculan que desde los años cuarenta del siglo pasado se han introducido en las lonjas y mercados de pescado más de 50 nuevas especies. Una auténtica globalización que también llega a las pescaderías.