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RECIBÍA HASTA 70 MENSAJES CON AMENAZAS

Sara, víctima de violencia de género, se suicidó dejando una carta: "Mi vida es insoportable"

Algo no funciona en la ley contra la violencia machista cuando dos de cada 10 mujeres que sufren maltrato intentan quitarse la vida. Sara Calleja es la última víctima del llamado suicidio machista. A pesar de las múltiples denuncias, de dos órdenes de alejamiento quebrantadas y de cambiar de vida, el acoso continuó con llamadas, mensajes y paquetes. Sólo le quedaba ser dueña de su propia muerte. Su hijo pide mayor concienciación.

Sara no soportó más el calvario: "Estoy muy cansada y necesito descansar. Mi vida es insoportable", decía en la carta que, antes de quitarse la vida, escribió a la jueza que llevó su caso. "Las leyes son una mierda depende de para quién y sobre todo depende de cómo se apliquen", añadía en la misiva.

Porque su pesadilla comenzó cuando, tras meses de celos, enfados sin motivo y violencia física, acabó la relación con su pareja."Comenzó a recibir llamadas,  mensajes, hasta 60 o 70", asegura su Elio. En uno de ellos se puede ver como el acosador le decía: "Te burlarás de tu puta madre, chupapollas, provocadora".

Mensajes como el que puso en su Facebook de 'mujeres desfiguradas por amor', pero a pesar del miedo Sara le denunció hasta 19 veces, se enfrentó a tres juicios y consiguió dos órdenes de alejamiento que él quebrantó. Nada fue suficiente.

"Le acabó condenando a nueve meses de prisión, un prohibición de tresa años a aproximarse", explica Elio. "No culpamos a la jueza ni a las autoridades, simplemente consideramos que, ni siguiendo todos los procedimientos, deberían ser más flexibles para que fueran eficaces", añade.

Porque ni con las denuncias Sara y su familia dejaron de recibir mensajes llenos de amenazas y de insultos. Un martirio no solo psicológico, también económico. Lo perdió casi todo tras una denuncia que su propio acosador interpuso contra ella: "Fue una de las que más daño le hizo a mi madre porque a consecuencia de eso tuvimos que vender la casa. Nosotros siempre hemos vivido de alquiler porque somos gente muy humilde".

Ahora, la investigación podría concluir que ese acoso fue el que llevó a Sara a quitarse la vida. Para su familia hay un único culpable: "Si este señor no hubiese estado en la vida de mi madre martirizándola y hostigándola los dos últimos años esto no hubiera pasado y yo estaría al lado de ella", asegura Elio.