"Después de la guerra, el silencio"

Sartaguda, "el pueblo de las viudas" que sufrió especialmente las consecuencias de la Guerra Civil: "Prefiero ser nieta de asesinados que de asesinos"

El contexto En la localidad navarra, el bando franquista asesinó a muchos de sus vecinos hombres dejando por el camino a muchas mujeres viudas e hijos huérfanos.

Son centenares los pueblos que sufrieron las consecuencias de la Guerra Civil, pero algunos las padecieron especialmente. Una de esas localidades es Sartaguda (Navarra), conocido como "el pueblo de las viudas" porque allí el bando franquista asesinó a muchos de sus vecinos hombres. Y allí quedaron sus viudas y sus hijos huérfanos sin ayudas.

"Yo tenía cuatro meses cuando asesinaron a mi padre. ¿De qué material tenían que estar hechas aquellas mujeres para superar aquellos problemas?", afirma Julio Sesma, hijo de Andrés y Demetria.

"Salían a la plaza en manifestaciones pidiendo la tierra para el que la trabaja. Ese fue el motivo para los asesinatos aquí", recuerda José Javier Urbiola, nieto de Jacinto y Dolores. "Nos señalaba, nos ponía a las dos de frente y nos decía 'ahí está mi marido muerto'. Y era cierto", dice María Teresa Cordón, otra nieta.

"Los asesinaron en las tapias de Torrero de Zaragoza", explica Gabriela Aparicio, hija de Julia (viuda de Marino). "'No te has conformado con lo que habéis hecho encima ahora me quitas y te ríes de mí'. Dijo 'mira que te meto una azada y te mando con tu marido", añade.

"Mi abuela, la madre de mi madre, se quedó con seis hijos sin ayuda de nadie; Se tenían que echar al suelo, porque si no les daban les pegaban un tiro", explica María Jesús Oyón, nieta de Gregorio, Natividad, Jesús y Amada.

"Después de la guerra, el silencio. Llorar en las cocinas y no había más que hacer. No las dejaban ni subir leña. Si tenían una vaca se la requisaban, multas...", lamenta Juan Carlos Ruiz, nieto de Eduardo y Alberta.

"A mi madre le cortaron el pelo. Las pasearon por todo el pueblo. Las dejaron que les decían las mochas. Y había algunas que les dejaban un mechón y le colgaban un cabestro de caballería para reírse más de ellas; Les decían que si no que iban a ir a por los hijos. Yo prefiero ser de todas maneras nieta de asesinaos que no de asesinos. Estoy muy orgullosa de mi familia", señala Lucía Moreno, nieta de Jesús, Amada, Agapito y Josefa.

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