Estuvo 15 días ingresado

Con secuelas de por vida y sin reparación: la jueza archiva la causa por la botella de agua que quemó a un cliente en un restaurante de Vigo

Los detalles Pablo denuncia que nunca se solicitó que declarara la embotelladora, que según sus investigaciones utilizan sosa caustica para la limpieza de tuberías.

Un año después del accidente que casi le cuesta la vida, Pablo González intenta recuperar poco a poco la normalidad después de que en un restaurante ingiriera sosa caustica en vez del agua con gas que pidió.

"Quedé con un par amigos de amigos a comer. Pedí agua con gas. Le doy un trago y ya noto algo raro porque noto que es muy espumoso. Al segundo de ingerirlo ya me empezó a quemar y di un salto de la silla porque me estaba quemando vivo por dentro y eso no era agua.

Esa supuesta agua con gas le quemó el esófago y el estómago dejándole secuelas de por vida: "Tengo que seguir haciendo una gastroscopia anual porque tengo un riesgo alto de tener cáncer de esófago".

Pero lo que ahora le causa auténticos ardores a Pablo es la decisión judicial de archivar su caso: "Se archiva sin investigar todas las partes porque es verdad que se llamó a declarar al dueño del restaurante, pero en ningún caso a la embotelladora". La jueza ha desestimado llamar a declarar al perito de la Policía Científica que analizó la botella: "Se constató que los restos eran de sosa caustica porque la habían vaciado (la botella) ya en el restaurante".

Ese trago llevó a Pablo a permanecer ingresado 15 días en el hospital con dolores intensos. La Policía no encontró restos de sosa caustica en el restaurante, pero él sospecha de la embotelladora, que la utiliza "para la limpieza de tuberías".

Pablo asegura que seguirá luchando para que se reabra la causa y saber la verdad de lo que le pasó.

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