Vida tras el fuego
Viñedos como cortafuegos: así han salvado las vides de los incendios y la calcinación a miles de hectáreas en España
Los detalles Gracias a su humedad y a la gran cantidad de agua que retienen sus hojas, pueden llegar a quemarse pero no a arder. Además, su paisaje en forma de mosaico ahuyenta a las llamas.
Vida detrás del fuego. Islotes de vida tras las llamas. Tras el incendio de Burgohondo, el mayor incendio de la historia de España. Tras la calcinación de 50.000 hectáreas. Tras un paisaje gris y humeante en el que los viñedos son la gran esperanza. Porque no solo se han salvado, sino que además sirvieron como cortafuegos.
Como freno a unas llamas que avanzaban sin control por toda la zona quemando todo cuanto hallaban a su paso. Todo, menos eso. Menos unos viñedos en los que el trabajo previo en ellos realizado les ha permitido sobrevivir.
Además, retienen la humedad y dibujan un paisaje en forma de mosaico capaz de ahuyentar a los incendios. "El viñedo, cuando se labra e incluso aunque mantenga su cubierta vegetal, si se siega a tiempo hace de cortafuegos", dice Juanan Martín, propietario de Rico Nuevo Viticultores.
Se ha visto en también en Francia, donde ni los grandes incendios han podido con las viñas. "Las vides en verano están en su máximo ciclo vegetativo. Puedes poner un mechero aquí y la hoja puede quemarse pero no arder. Su contenido en agua es muy grande", explica Julio Prieto, viticultor.
El éxodo rural ha condenado a miles de hectáreas de vides al abandono, sobre todo en algunas de las regiones más castigadas por los grandes incendios como el Valle del Tiétar. Esos lugares, ocupados ahora por biomasa sin gestionar, se han convertido en polvorines.
Recuperar los viñedos parece misión imposible a día de hoy, pero sí se puede imitar su estructura de mosaico. "Es romper el paisaje que tienen ahora los bosques o las zonas de monte bajo con la plantación de vitáceas para construir cortafuegos y proteger lugares críticos", ha contado Julio.
Mientras, Juanan, nacido en Madrid, regresó al campo para recuperar la viña de sus abuelos: "Lo hice por amor esta tierra".
Esa viña renacida, cuya cosecha no sabe si podrá salvar por culpa del humo, es ahora un bastión más en la lucha contra el fuego.