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Blas Moreno: "Es muy mala idea intentar hacer una inclusión quirúriga en la isla de Jarg, una vez que entren va a ser un infierno mantenerse"
El codirector de 'El Orden Mundial' advierte de que una intervención de EEUU en la isla de Jarg difícilmente sería contenida: "No sería quirúrgica ni sencilla, sino el inicio de una escalada con graves riesgos para las tropas".
El presidente Donald Trump evalúa la ejecución de una arriesgada operación militar en territorio iraní. El mandatario republicano ha advertido sobre posibles nuevas acciones contra la isla de Jarg, enclave donde se concentra una de las principales arterias económicas de Irán.
Según informa 'The Washington Post', la misión —de elevada complejidad— implicaría el despliegue de fuerzas especiales dentro de Irán durante varios días o incluso semanas. Se trataría de una escalada significativa en el conflicto, con el objetivo de impedir que Teherán avance en el desarrollo de armamento nuclear.
El plan se enmarca en un contexto de intensos preparativos por parte del Pentagon, que ya diseña operativos de carácter quirúrgico sobre puntos estratégicos del país.
En este escenario, Blas Moreno, codirector de 'El Orden Mundial', advierte de los riesgos de una intervención de este tipo: "Puede parecer una operación asumible en un primer momento, pero intentar una incursión 'quirúrgica' en una isla como Jarg, en el Golfo Pérsico y próxima al estrecho de Ormuz, es una muy mala idea. A corto plazo, entrar puede resultar relativamente sencillo; lo verdaderamente difícil sería mantenerse".
Moreno subraya las limitaciones logísticas y estratégicas del enclave: "Se trata de una isla muy pequeña, de dimensiones similares a Ceuta, con apenas 20.000 habitantes. Está muy próxima a la costa iraní y lejos de cualquier base de aprovisionamiento estadounidense, como las situadas en Kuwait. Se podría acceder con unos pocos miles de efectivos —4.000 o 5.000 marines o tropas aerotransportadas—, pero sostener esa posición sería extremadamente complicado. Estarían expuestos a ataques constantes, tanto de drones como de misiles iraníes".
El analista va más allá y plantea un escenario aún más extremo: "Irán podría incluso optar por bombardear sus propias instalaciones petroleras en la isla, generando una nube tóxica de humo que haría el aire prácticamente irrespirable. Eso dejaría a miles de soldados estadounidenses aislados, mal abastecidos y bajo fuego constante en medio del Golfo Pérsico".
En ese contexto, concluye, cualquier intento de intervención difícilmente podría mantenerse en los márgenes de una operación limitada: "No sería quirúrgica ni sencilla. Probablemente derivaría en una escalada mayor del conflicto y en una situación crítica para las tropas desplegadas".