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entrevista en al rojo vivo

Una controladora del Centro de Atocha alerta de la sobrecarga de trabajo:"Tenemos una persona que tiene que regular el tráfico 24/7 y también atender al teléfono a los maquinistas"

Laura Higuera Medina detalla cómo se organiza el puesto de mando y denuncia que el aumento de las frecuencias ferroviarias no ha ido acompañado de un refuerzo proporcional de la plantilla, lo que multiplica la presión sobre los trabajadores.

Laura Higuera Medina, controladora ferroviaria en la central de Atocha, ha explicado en Al Rojo Vivo cómo funcionan los puestos de mando de Adif y ha cuestionado las declaraciones del ministro de Transportes, Óscar Puente, sobre el posible fallo humano en el accidente. Puente ha apuntado al funcionamiento del centro de control y a las decisiones que se tomaron desde estas instalaciones. Aunque ha asegurado que no quiere utilizar a los trabajadores como "escudo humano", sus palabras han generado malestar entre los profesionales, que llevan tiempo denunciando la falta de personal y las condiciones en las que desempeñan su trabajo.

"Me parece absolutamente lamentable que el señor Óscar Puente haga ahora estas declaraciones. Nosotros, no solo como sindicato, sino también como colectivo, reivindicamos día sí y día también que se tengan en cuenta las condiciones tan deplorables de trabajo a las que nos vemos sometidos los compañeros", ha denunciado Higuera Medina. La controladora insiste en que las reivindicaciones del colectivo no son nuevas y que llevan tiempo reclamando mejoras en sus condiciones laborales.

Para explicar la situación, ha detallado cómo se organiza el puesto de mando de Atocha, que cuenta con siete mesas de regulación: cuatro en el sector norte y tres en el sur. Cada una controla un tramo de entre 150 y 200 kilómetros de la línea de alta velocidad y está atendida, durante turnos de ocho horas, por una sola persona, que en muchas ocasiones apenas puede levantarse de su puesto. "En condiciones normales, tiene que hacerse cargo del servicio durante ocho horas y muchísimas veces sin poderse levantar de la silla en su turno, únicamente lo imprescindible para ir al baño, porque solo tenemos un refuerzo para todo el turno", ha explicado.

La carga de trabajo de estos profesionales va mucho más allá de vigilar una pantalla. Cada controlador debe regular en tiempo real el tráfico de trenes y las maniobras, supervisar los sistemas, atender las llamadas de los maquinistas y gestionar las incidencias que puedan producirse. Además, debe expedir las instrucciones telefónicas correspondientes, que pueden llegar a ser cerca de un centenar al día. Higuera Medina relaciona esta sobrecarga con el aumento de las frecuencias ferroviarias tras la liberalización del sector, sin un incremento proporcional de la plantilla. "Una sola persona tiene que estar 24/7 con todos sus sentidos puestos en la regulación del tráfico y, además, atender al teléfono. ¿En qué cabeza cabe que se desvíe esto hacia un fallo humano? Es que no puede ser", ha concluido.

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