llegada masiva de migrantes
La portavoz del Sindicato Unificado de Policía, sobre Cartagena: "No es el deterioro de una instalación antigua, son las deficiencias por la presión de las llegadas"
El Sindicato Unificado de Policía alerta de la falta de efectivos y las deficiencias del CATE de Cartagena ante el aumento de llegadas, mientras sus agentes denuncian también una situación de "enorme tensión" en Ceuta.
Ana Alarcón, portavoz del Sindicato Unificado de Policía, ha hablado en Al Rojo Vivo sobre la situación que atraviesa el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de Cartagena, donde los agentes denuncian falta de efectivos y numerosas deficiencias en las instalaciones ante el aumento de llegadas de migrantes.
Alarcón ha querido aclarar que el problema no responde al deterioro de unas instalaciones antiguas, ya que el centro comenzó a funcionar a finales de 2024. "No estamos denunciando el deterioro de una instalación antigua, porque el CATE de Cartagena se abrió a finales de 2024. Está relativamente nuevo", ha señalado.
El problema, según trasladan los agentes destinados allí, es la presión que está soportando el centro ante la llegada simultánea de un número cada vez mayor de personas. Entre las deficiencias que han detectado se encuentra el mal funcionamiento de los sistemas de seguridad: "Hay 14 cámaras de videovigilancia que no están funcionando", ha explicado.
A ello se suma la falta de espacios adecuados para atender a personas especialmente vulnerables. "Hay muchos menores, muchas personas vulnerables, y no hay una infraestructura correcta para alojar a estas personas, sobre todo a los niños", ha denunciado.
Pero la situación no afecta únicamente a las instalaciones. También repercute directamente en la disponibilidad de agentes para garantizar la seguridad en Cartagena. Los policías encargados de la custodia, los traslados y toda la operativa del CATE proceden de las propias plantillas policiales, principalmente de Seguridad Ciudadana.
"Se están detrayendo efectivos de Seguridad Ciudadana para poder estar en esa operativa del CATE", ha explicado Alarcón. La consecuencia, según denuncia, es que faltan agentes en las calles para patrullar y atender los requerimientos que llegan a la sala.
"Los efectivos que están realizando traslados y custodia deben reforzarse para poder tener también esos dispositivos para patrullar y atender los requerimientos de la sala", ha reclamado.
Tres embarcaciones en una semana
La presión sobre el CATE coincide con un aumento significativo de las llegadas a Cartagena. En apenas una semana han llegado tres embarcaciones, una cifra que, según Alarcón, resulta especialmente llamativa si se compara con los registros del año anterior.
"Eso es completamente inusual porque en el año 2025, en todo el año, fueron 25 embarcaciones con un total de 232 personas", ha explicado. En cambio, en lo que va de 2026 se han contabilizado ya 112 pateras, con alrededor de 160 personas llegadas en una sola semana.
"Eso supone un esfuerzo extraordinario para los compañeros y se tiene que dimensionar los recursos para afrontar esta oleada de pateras que están llegando", ha defendido.
Además del aumento en el número de llegadas, la portavoz policial advierte de un cambio en el tipo de embarcaciones y en la organización de los viajes. Ya no se trataría únicamente de las pequeñas pateras que tradicionalmente alcanzaban la costa y quedaban abandonadas o averiadas.
"La logística es mucho más organizada", ha afirmado. Según la información que trasladan los agentes, algunas embarcaciones permanecen incluso fondeadas esperando el momento más favorable para iniciar la travesía y realizar posteriormente el desembarco.
También son embarcaciones "mucho más potentes, con una gran capacidad", ha señalado. "Están llevando al doble de personas que en el año anterior". Una evolución que, a su juicio, hace que la situación sea "lógicamente preocupante".
"La situación en Ceuta es de enorme tensión"
La presión policial se reproduce también en Ceuta, donde los agentes están interviniendo para evitar que la tensión entre los migrantes y parte de la población local desemboque en enfrentamientos.
"La situación es de enorme tensión. Los policías me comentan que están agotados", ha asegurado Alarcón. En este contexto, los agentes tienen que garantizar la seguridad tanto de los migrantes como de los ciudadanos y de los trabajadores de las organizaciones que prestan asistencia.
Uno de los últimos episodios se produjo durante el reparto de comida en la zona del Trampolín. Según la portavoz del sindicato, un grupo de migrantes increpó a los agentes y comenzó a lanzarles objetos, lo que obligó a intervenir a la Unidad de Intervención Policial (UIP).
"Tuvieron que cargar y garantizar la seguridad tanto de terceras personas como de los empleados de Cruz Roja y de los propios compañeros", ha relatado. Los agentes establecieron un cordón policial para evitar que la situación fuera a más.
La tensión se reprodujo al día siguiente, aunque esta vez con otro foco: las protestas de ciudadanos de Ceuta que pretendían acercarse a la playa del Trampolín.
"Los ciudadanos con las manifestaciones estaban llegando o querían llegar a la playa del Trampolín. Y para evitar ese enfrentamiento entre inmigrantes y ceutíes, la Policía está en medio", ha explicado.
Una posición que, según Alarcón, está colocando a los agentes en una situación especialmente complicada: "Al final son quienes tienen que garantizar la seguridad".