entrevista en al rojo vivo
Sabah, la mujer que ayuda desde su casa a cientos de migrantes en Ceuta: "Cuando ves a una persona que viene con necesidad no puedes decirle que no"
Esta ceutí atiende a unos 400 migrantes al día en su vivienda, donde les ofrece comida, ropa y duchas. Ante los micrófonos de laSexta relata el colapso que están viviendo estos días ante la crisis migratoria de la ciudad y destaca también la solidaridad de los ceutíes.
Todavía, desde el 30 de julio, miles de migrantes continúan deambulando por las calles de Ceuta. La ayuda ciudadana se ha convertido en un salvavidas para quienes no tienen dónde dormir, comer o asearse. Una de las personas que se ha volcado con ellos es Sabah, convertida en uno de los rostros de la solidaridad. Así, y como informa Europa Press, esta ceutí atiende a unos 400 migrantes al día en su vivienda con comida, ropa y duchas en su vivienda, situada en la barriada de Los Rosales.
Ante los micrófonos de laSexta, reconoce que la situación les ha sobrepasado y que no van a basto: "Ayer a la una seguía viniendo gente para utilizar el servicio o que quería un bocadillo. Yo me acosté a las cuatro de la mañana, ya estaba que no podía con mi cuerpo, pero cuando ves a una persona que viene con esa necesidad no puedes decirle que no".
Por ello, este jueves han decidido rebajar el ritmo de atención para poder continuar prestando ayuda. "Hoy hemos decidido hacerlo un poquito más tranquilos", señala, porque toda la ciudad está ayudando: "Esto se ha desbordado, se dice que quedan 3.000 migrantes, pero ayer se estuvo apuntando a los menores en un solo sitio y había 4.000 y pico niños. Imagínate, adultos".
Sabah explica que les proporcionan duchas, ropa y comida, pero, aun así, reconoce que nadie sabe qué ocurrirá con las personas que han cruzado la frontera. "No sabemos lo que va a pasar, si los van a devolver a Marruecos o van a tener alguna posibilidad", afirma, pero "dentro de nuestras posibilidades, vamos a ayudar, hay gente en el bosque durmiendo, a la que le da miedo salir. Si vienen aquí saben que les podemos proporcionar ducha, ropa y comida", confiesa esta ceutí.
Entre todas las historias que ha vivido durante estos días, hay una que le ha marcado especialmente: "Una señora embarazada vino llorando porque su marido tenía la documentación y cuando ella entró se quedó sola", relata, añadiendo que "más de veinte mujeres han venido aquí llorando", asegura, lamentando no poder ofrecerles un alojamiento: "No la puedo tener en mi casa, no puedo. Pero se me parte el alma saber que esa mujer embarazada está durmiendo en la calle", confiesa Sabah.