Las pruebas relámpago de Corbacho

Silvia Abril, Paco León y Yolanda Ramos desvelan los secretos del casting de 'Homo Zapping': así eran las frenéticas pruebas de personajes

Imitar, cambiar de registro y volver a empezar. Así recuerdan Paco León, Silvia Abril y Yolanda las rondas exprés de personajes que organizaba Corbacho", añade Yolanda Ramos. "Ahí vi a una pandilla de cómicos que de la prisa y la locura sacaban oro", reconoce el actor.

"Homo Zapping fue una auténtica factoría de talentos", asegura la analista de televisión Mariola Cubells en este fragmento de 'Anatomía de...', convencida de que el programa no solo reunió a algunos de los cómicos más brillantes de su generación, sino que también "los consolidó y los formó".

La clave de aquel éxito, sin embargo, no residía en encontrar grandes imitadores. "No éramos buenos imitadores, ninguno. Creo que éramos cómicos y actores, y lo de la imitación consistía en coger un rasgo y darle verdad", explica Paco León a Mamen Mendizábal.

Yolanda Ramos, que comparte esa visión, y resume que José Corbacho, director del programa, tenía un método particular: "No buscaba imitadores, buscaba ladrones de almas".

Silvia Abril recuerda que el director otorgaba un enorme valor a la improvisación. De hecho, las pruebas que planteaba durante el casting fueron determinantes para seleccionar al reparto. Entre ellas destacaban las rondas rápidas de personajes, ejercicios frenéticos en los que los actores apenas disponían de unos segundos para transformarse. "Ahí empezó el casting real", recuerda la actriz.

Corbacho rememora aquellas sesiones con una cámara grabando de fondo mientras los aspirantes encadenaban personajes de todo tipo, desde un poligonero hasta un señorito andaluz. Muchas de esas improvisaciones acabarían convirtiéndose, casi sin pretenderlo, en figuras tan reconocibles como 'el Rubén' o Bertín Osborne.

"Recuerdo las ruedas que proponía Corbacho, donde iba diciendo cosas y nosotros íbamos haciendo personajes en tres segundos y nos íbamos", relata Paco León sobre aquellas pruebas relámpago.

"Cada vez que te señalaba era un personaje nuevo, no te daba tiempo ni a pensar quién eras", añade Yolanda Ramos. En cuestión de segundos podían pasar de interpretar a "una punky a una cajera de supermercado, una pescadera o una directora de cine".

Fue precisamente en ese caos creativo donde surgió la magia. "Ahí vi a una pandilla de cómicos increíbles que de la prisa y la locura sacaban oro", concluye León.

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