En Apatrullando

"Aquí se destruye droga, dinero negro, narcotráfico y la violencia que implica": Apatrullando pone en valor la labor de Policía y Guardia Civil

Jalis de la Serna y David Casasús forman parte del primer equipo de televisión que ha podido grabar al completo el último viaje de la droga, desde que es incautada hasta que es destruida.

El destino final de la droga incautada en España tiene una tensión constante que se respira en cada paso y que no se había documentado de esta manera en una televisión de nuestro país, hasta ahora. Hasta el lugar final en el que todo acaba llega Jalis de la Serna y el resto del equipo de Apatrullando, en una instalación donde toneladas de sustancias ilegales desaparecen para siempre bajo estrictas medidas de seguridad.

El periodista accede a una planta de eliminación de residuos en la que no solo se procesa basura, sino también la droga que han decomisado la Policía y la Guardia Civil. Tras presenciar intervenciones con cientos -o incluso miles- de plantas de marihuana en distintos puntos del país, continúa siguiendo el recorrido de estos alijos hasta su último destino: la destrucción.

En sus manos sostiene uno de los innumerables paquetes incautados, que "parecen un libro". En su interior, cocaína. Cada unidad puede alcanzar un valor cercano a los 30.000 euros en el mercado negro.

"Esta droga no va a llegar a la calle, no va a formar parte del mercado de los narcotraficantes ni de vuelcos. Esta droga se destruye aquí", afirma con rotundidad. El proceso culmina en un horno capaz de alcanzar temperaturas de hasta 800 grados.

Mientras tanto, su compañero David Casasús se aproxima al lugar acompañado por agentes de la Policía Nacional. La prudencia es absoluta: piden al cámara que cierre el encuadre al máximo para evitar cualquier detalle que pueda revelar la ubicación exacta de la planta.

"Se nota una calma tensa. Vamos completamente seguros, pero como dice el inspector, siempre puede ocurrir algo con esos mencionados vuelcos. Aunque es cierto que llevamos muchísima seguridad", explica. Detrás de ellos avanzan dos camiones cargados con una tonelada de hachís. Los vuelcos a los que hace mención son los asaltos que pueden sufrir estos camiones por parte de las organizaciones criminales para hacerse con la droga incautada.

A su llegada, todos los accesos por carretera a la nave están bloqueados. "Para que no tengamos sorpresas, claro", comenta uno de los agentes. La escena está dominada por la discreción y el despliegue: policías y guardias civiles, armados con metralletas, permanecen en máxima alarma.

"Estamos en alerta por todo lo que pueda pasar. Una vez terminado el traslado, procedemos a hacer la custodia durante la destrucción", añade el policía.

En el interior le espera Jalis, dispuesto a presenciar el fin de estos alijos y de documentar por primera vez en la historia con imágenes el proceso de destrucción.

*Ya disponible el programa completo de Apatrullando: el último viaje de la droga, en atresplayer.com

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