Apatrullando: la Escopeta Nacional
Un cazador 'de élite', sobre lo que siente cuando caza: "Me siento como un depredador, que es lo que somos"
"Con la caza se juntan muchos sentimientos. ¿Qué sentimiento tienes cuando pegas un puñetazo? Pues depende de si estás peleando o entrenando. Te da como un poco de rabia. Como si fueras un depredador, que es lo que somos", asegura uno de los cazadores de la finca La Nava en la que hoy se encuentra Jalis de la Serna.
Apatrullando se adentra en la finca privada La Nava para mostrar el funcionamiento de una jornada de caza de alto nivel, donde conviven grandes fortunas internacionales y trabajadores locales que sostienen el evento. Su propietario, Javier Medem, explica que estas cacerías dependen de un amplio equipo humano -guardas, secretarios y cargadores- y defiende que la actividad genera empleo y mantiene una relación basada en el respeto entre organizadores y empleados.
Más allá de la actividad en sí, la caza aparece como un espacio de relación social y empresarial entre élites. Medem recuerda la estrecha vinculación del rey emérito Juan Carlos I con este mundo, destacando su papel en la visibilidad del sector y su presencia habitual en estas jornadas, descritas como escenarios donde tradición, negocios y trato personal se entrelazan.
Mientras tanto uno de sus clientes conversa con Jalis de la Serna. "Con la caza se juntan muchos sentimientos. ¿Qué sentimiento tienes cuando pegas un puñetazo? Pues depende de si estás peleando o entrenando. Te da como un poco de rabia. Como si fueras un depredador, que es lo que somos", asegura. Sin embargo, destaca que también hay "una parte de respeto al animal".
El cazador sigue disparando a las perdices mientras habla con el reportero. Su secretario y su cargador lo acompañan en todo momento, atentos a cada detalle y contando todas las perdices a las que dispara y acierta. Pero el otro cazador que se encuentra a su lado va ganando. "Llevará como el doble de nosotros", se queja.
"Yo he estado en África varias veces y cacé un león devorador de hombres. Tenía la mano de una persona dentro. Es muchísima adrenalina. A una persona que le gusta la naturaleza, ir a esos parajes y cazar de manera tradicional con la gente de allá... es una experiencia sobrecogedora", cuenta. Sin embargo, lo más "alucinante" que ha hecho en su vida ha sido cazar un jabalí con lanza y caballo.
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