Monólogo
Marc Giró intenta subir el ánimo de la izquierda con una "animadora profesional oficial" en su monólogo: "¡Za-pa-tera, a tus za-patos!"
Marc Giró arranca Cara al Show con un monólogo dedicado a levantar la moral de la izquierda española. Entre bromas, ironías y referencias a la actualidad política, el presentador desgrana una peculiar guía de supervivencia para tiempos de desánimo progresista.
Ser de izquierdas es muy complicado en los tiempos que corren. Entre Zapatero, Leire, Santos Cerdán, el hermano y compañía, es normal que parte del electorado no encuentre demasiados motivos para mantener la moral alta en esta marabunta de casos judiciales en la que está sumido el Gobierno de esta, nuestra querida España.
Pero Marc Giró no está dispuesto a permitir que toda esa gente se venga abajo. Por eso, en su monólogo inicial de Cara al Show, quiere ofrecer una serie de consejos a cualquiera que haya llegado a plantearse mudarse a otro país para no tener que escuchar a su cuñado hablar de joyas, del expresidente, de las hijas o de la prima de la vecina.
Al presentador se le escapa un suspiro antes de afrontar la difícil tarea de levantar el ánimo de la izquierda española: "¡Ay, diosito!". "Últimamente todo son sustos", reconoce.
A continuación enumera algunos de los motivos que, a su juicio, explican el desánimo del espacio progresista: desde las investigaciones judiciales por presunta corrupción que afectan a figuras identificadas con la izquierda hasta la incapacidad de entendimiento entre micropartidos que, en teoría, deberían dominar el arte de la asamblea.
Tampoco se olvida de los independentistas que apelan a la unidad de quienes se sitúan "a la izquierda de la izquierda de la izquierda", ni de una idea que cada vez gana más espacio en el debate público: que la mejor forma de combatir el avance de la extrema derecha pasa por regresar al bipartidismo heredado de la Transición.
Una vuelta al tablero clásico que, bromea, exigiría antes expulsar del Congreso -y si hiciera falta, también de la península ibérica- tanto a los partidos más escorados a la izquierda como a los nacionalismos periféricos. El remate de esa hipotética operación sería, añade, la "defenestración y humillación pública de Pedro Sánchez y de todos sus camaradas".
Los estadounidenses, recuerda, siempre están dispuestos a echar una mano cuando de lo que se trata, como decía Franco, es de acabar con "el principal problema de España": "la conspiración masónico-izquierdista de la clase política en contubernio con la subversión comunista en lo social". "Lo que se pretende es que todo cambie para que todo siga igual".
La animadora que desanima
Tras esta reflexión inicial, Giró, ahora sí, se pone manos a la obra y arenga a las masas: "¡Compañeras, hay que colectivizar, debemos mantener el ánimo!". Para ello ha contratado a una animadora de izquierdas profesional: la de toda la vida, la oficial, la que sustituyó a Marisol cuando la 'niña prodigio' se cansó. Sin embargo, la animadora entra en el plató de laSexta con más desgana que entusiasmo, aunque a su uniforme no le falta ni un detalle ni un pompón.
Lole Ibárruri llega masticando chicle y "un poco cansada". "¿Qué se le va a hacer? Hay que seguir animando y hacer lo que se pueda", comenta con resignación. "Son muchos años ya animando, y si no es una cosa es la otra. Si no es el cuñado es la prima; si no, la hermana", lamenta mientras agita los pompones al ritmo de su enumeración.
El paquete de medidas de Marc Giró
Lole intenta acompañar, como puede, a Marc Giró, que anuncia entusiasmado su "paquete de medidas para recuperar la alegría de vivir". La primera de todas, y quizá la más importante, es "abrazar tus contradicciones". "También puedes comer bollería industrial, que no pasa nada. Y recuerda también que pedir un Glovo no te hace esclavista", añade. Después remata que, si al 'rider' se le deja "una buena propina", puede considerarse un "desagravio colonial".
"¡De-sa-gravio co-lo-nial!", empieza a corear Lole hasta que Marc le pide que se calme y anime con un poco más de "sentido común".
La segunda medida consiste en recordar que "Zapatero es 'establishment'". "Hablando de supuestas decepciones, ¿acaso tu prima Mari se ha hecho de izquierdas después de tragar con la Gürtel, la Púnica, la Kitchen, los protocolos de la vergüenza o la crisis de los cribados?", pregunta para responderse inmediatamente: "¡No! Ella sigue erre que erre, vota que vota, conservadora como la que más". "Tú a lo tuyo, cariña. Zapatera, a tus zapatos", recomienda.
"¡Za-pa-tera, a tus za-patos!", vuelve a venirse arriba Lole con la consigna, mientras le atiza involuntariamente con el pompón en la cara a Marc Giró en repetidas ocasiones.
El siguiente consejo es dejar de estar permanentemente "enfadada". "Tómate unas cañas, relájate. Tu hiperexigencia de izquierdas no te sienta bien a ti ni le sienta bien al país", advierte. A continuación, deja claro que votar en blanco no es una opción a contemplar. "Es que nada te viene bien, chica, nada. Criticas al PSOE, a Podemos, a Más Madrid, a los Comuns, a los sindicatos, a Gabriel Rufián, a Irene Montero, a Yolanda Díaz y a mí por haberme ido a laSexta", dice ya, un poquito harto.
Tampoco se olvida de quienes cargan contra Bad Bunny por haber firmado una colección con Zara o apuntan Lamine Yamal por ondear una bandera de Palestina y estar en contra del genocidio en Gaza. "Joder", suelta ya, entrando en calor. "Es que no te sirve ni el papa, que ha embestido contra el tecnofascismo, ni que Felipe VI haya pedido susurrantes disculpas a México por el destrozo colonial del imperio español", continúa.
"A ver si crees que eres un ser de luz y, en el fondo, lo que te pasa es que eres una reaccionaria", dice, provocando un bufido de la animadora, que de pronto se pone a deletrear la palabra "gilipollas" sin que Marc pueda hacer mucho más que pedir disculpas a la audiencia. "Pido perdón en nombre del grupo Planeta, laSexta y Atresmedia", dice el presentador.
Para terminar, Marc plantea a los votantes de izquierdas un escenario hipotético: que la ultraderecha llegara a gobernar España. "Mírale el lado bueno, no todo tiene por qué ser malo. Si eso llega a pasar, Iker Jiménez podría descansar por fin y volver a desentrañar el misterio de las caras de Belmez".
"Muerto el perro, se acabó la rabia", asegura, mientras Lole imita a un can rabioso. Pero levantar el ánimo no es tarea fácil. Menos mal que tenemos a Joan Pradells, que puede con cualquier cosa.