'Zetas y Boomers'

Agustín Jiménez, cómico y monologuista: "Se puede hacer humor de todo, pero a ver si eres capaz"

Thais Villas reúne a dos generaciones de cómicos: el monologuista Agustín Jiménez y la tiktoker Tamara García, para hablar sobre el humor y la profesión, sus orígenes en el mundillo y si es peor un silencio incómodo o no tener likes.

En su sección 'Zetas y Boomers' Thais Villas reúne a dos generaciones diferentes de cómicos. Por un lado, la del monologuista Agustín Jiménez y, por la otra, la de la tiktoker Tamara García.

Los orígenes de Agustín fueron como cuentacuentos, para después pasar a 'El Club de la Comedia'. Una cuestión, la de tener claro desde el principio que quería ser cómico, que llama la atención a Tamara. Ella, en su caso, era diseñadora de moda hasta que, durante la pandemia, comenzó a "desahogarse" en Tik Tok.

A partir de ahí le llegó el éxito en las redes, hasta el punto de que asegura que siente que "la gente escogió que me dedicara a la comedia". "Cualquiera de mi familia podría dedicarse a esto", afirma Tamara, que recuerda que, desde pequeña, siempre se ha sentido muy cómoda delante de una cámara, aunque reconoce que "no sabía que podía vivir de ello".

En sus primeros bolos como monologuista, Agustín señala que no tiene la sensación de no haber cobrado alguno de ellos, pero sí de haber "cobrado poco". En el caso de Tamara, monetizar sus publicaciones ha sido "tan rápido" que piensa que no se lo merece: "Te entran esas dudas porque parece que para merecer realmente esta profesión has de picar piedra", comenta.

Agustín, por su parte, confía en su hijo para gestionar sus redes, ya que es él quien le dice a qué hora subir los vídeos o quien se los edita y subtitula.

Tamara asegura que le encantaría hacer lo que hace Agustín, aunque reconoce que le da "miedo la exposición" de los monólogos en directo, "aprender de todo lo que no sé hacer". En su caso, asegura que subir un vídeo y que pase totalmente desapercibido es "una cura al ego fuerte". Sin embargo, para ella es peor cuando le empiezan a comentar sus amigos o familiares para darle ánimos.

Respecto a los límites del humor, Tamara cree que "hay más consciencia que antes". Agustín, por su parte, defiende que "se puede hacer humor de todo, pero a ver si eres capaz. A ver si hasta el afectado te dice 'enhorabuena'". "Hay que ser muy inteligente para poder hacer un humor sin límites", añade Tamara.

No obstante, la cómica también considera que "la sociedad avanza y lo que te hacía gracia antes, después de darle una vueltita, igual ahora no te hace gracia". "Está muy bien dejar unos chistes a un lado y abrirle la puerta a otros", concluye.

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