crisis de la vivienda
El desgarrador desahucio de Maricarmen ante el que "ni el Gobierno ni la Comunidad ni Almeida ni Ayuso" han hecho nada
Los detalles Este desahucio empezó hace siete años, pero lo clave llegaba ya en la madrugada, cuando decenas de personas no han dudado en acampar frente a la vivienda de Maricarmen. De hecho, ya en el portal se encontraban activistas, para que fuera una barrera más.
Resumen IA supervisado
El programa El Intermedio acompañó a Maricarmen, una mujer de 87 años, durante su desahucio en Madrid, tras la compra de su casa por un fondo buitre. Este proceso, iniciado hace siete años, culminó con la presencia de decenas de activistas que intentaron evitarlo. Maricarmen, arropada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, expresó su gratitud hacia ellos, lamentando la inacción de las administraciones. Aunque perdió la esperanza tras ignorarse un documento de la ONU que pedía parar el desahucio, instó a seguir luchando por el derecho a la vivienda. Su familia también mostró su frustración ante la falta de alternativas habitacionales. Finalmente, Maricarmen abandonó su hogar de 70 años en una camilla, acompañada por sanitarios.
* Resumen supervisado por periodistas.
El Intermedio, como no podía ser de otra forma, ha acompañado a Maricarmen durante la jornada de este miércoles en la que una orden judicial y la inacción de las administraciones han provocado que esta mujer de 87 años haya sido sacada de su casa, tras comprarla un fondo buitre.
Este desahucio empezó hace siete años, pero lo clave llegaba ya en la madrugada, cuando decenas de personas no dudaban en acampar frente a la vivienda de Maricarmen. De hecho, ya en el portal se encontraban activistas, convertidos en una barrera más, para evitar esta injusticia.
A primerísima hora de la mañana, esta madrileña ya se encontraba despierta. Preguntada sobre sus emociones, en un primer momento, no sabía responder, pero acto seguido admitía encontrarse "cansada, muy cansada y esperando" a lo que ocurriría después.
Esa noche, admite que había descansado "un poco", porque en la víspera se había cansado "tanto". Y es que durante la tarde de este martes cientos de personas ya se agolpaban en la zona, aunque el drama había empezado unos años antes, que "no pasan en balde".
Durante este tiempo, lo cierto es que Maricarmen ha estado muy arropada. De hecho, ella misma no podía evitar sentirse agradecida por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, porque siempre ha estado con ellos, y lo más importante, ellos han estado con ella: "Siento una gran alegría y un gran respeto por toda esa gente que está luchando por mí en la calle porque es mi familia", ha explicado ante la cámara de El Intermedio.
Quienes no han estado son las administraciones. La misma Maricarmen reconoce que la Comunidad de Madrid le ofreció "una habitación en el Ritz", horas antes del desahucio, pero nadie le ha dado una solución real.
"Ni el Gobierno, ni la Comunidad, ni Almeida, ni Ayuso", lamentaba al ser cuestionada sobre si había recibido respuesta de una carta que envió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
De hecho, reconocía que la esperanza estaba perdida, porque "no han hecho ni caso al documento de la ONU", en el que se pedía que se paralizara su desahucio.
Pese a que Maricarmen era consciente de que su lucha tenía muy pocas opciones de éxito, ha reclamado que quienes han tratado de evitar su desahucio "sean valientes y sigan luchando". "Aunque yo no gane, sí gano si continúa su lucha para tratar de solucionar esta desagradable situación que tenemos en España", afirmaba respecto a la cuestión de los desahucios.
"Esta gente que está en la calle está luchando por algo digno, porque la gente pueda vivir en su casa y que nadie venga echarlos, ni con niños pequeños y con gente mayor", aseguraba, reivindicando la pelea de los colectivos que la han arropado en las que han sido sus últimas horas en la casa en la que ha vivido los últimos 70 años.
Vicente, primo de Maricarmen, también la ha acompañado en un momento crítico. Minutos antes del desahucio relataba que "el proceso ha sido duro también desde el punto de vista físico", pues ha supuesto para ella "un deterioro importante".
"No tiene alternativa habitacional. La única familia que tiene cercana somos nosotros, y vivimos en un apartamento de 58 metros cuadrados fuera de Madrid", añadía Vicente.
Su sobrina, Vanessa, también ha acompañado a Maricarmen el día de su desahucio. Momentos antes de la llegada de la Policía, expresaba su "rabia, frustración, pena y tristeza" ante una sensación de "falta de justicia". "No es solamente mi tía la que está sufriendo, esto, desgraciadamente, le está pasando a muchísima gente", añadía.
A las 12 de la mañana, los agentes llamaban a la puerta. "Hola, venimos a cumplir un mandamiento judicial, ¿vale? Tenemos que hacer nuestro trabajo", aseguraba uno de los antidisturbios. Por petición de su primo Vicente, Maricarmen abandonaba la vivienda acompañada de los sanitarios del SAMUR y no por los agentes, ya que "no es una delincuente".
En una camilla frente a la mirada atónita de cientos de personas que no pudieron frenar su desahucio, Maricarmen abandonaba el edificio en el que ha vivido 70 de sus 87 años en el barrio madrileño de Retiro.