entrevista en El Intermedio

Gisèle Pelicot defiende que el suyo "es el juicio de todas las mujeres" y dice que necesita creer que los años con su marido "no fueron una mentira"

¿Por qué es importante? Gisèle Pelicot, quien ha publicado sus memorias tituladas 'Un himno a la vida', ha afirmado en El Intermedio que no sabe "vivir en la ira y en la cólera" y ha lanzado un mensaje claro: "Hace falta que las víctimas sepan que no son culpables".

El caso de Gisèle Pelicot conmocionó al mundo. La francesa ha sido entrevistada este jueves en El Intermedio a raíz de la publicación de sus memorias, tituladas 'Un himno a la vida', donde narra cómo se enfrentó al demoledor descubrimiento de que su marido la había estado drogando y violando en secreto a lo largo de una década e invitando a decenas de desconocidos a que también abusaran de ella. A pesar de todo, ha afirmado que no sabe "vivir en la ira y en la cólera", y ha lanzado un mensaje claro: "Hace falta que las víctimas sepan que no son culpables".

"Hace falta volver a levantarse", ha destacado sobre cuando se la ha preguntado por la elección del título de su libro, que "también es un mensaje para las víctimas". "Creo que en este libro podemos encontrar la fuerza en nosotras", ha dicho. Pelicot ha necesitado disociar lo que le hizo su marido con los años en los que vivió junto a él y en los que, ha asegurado, "tuvo una vida feliz": "Necesito creer que los 50 años que compartí con el señor Pelicot no fueron una mentira para poder seguir viviendo".

Sobre cómo recuerda el momento en comisaría en el que le enseñaron las fotografías en las que aparece en la cama y le contaron lo que había hecho su marido fue, ha dicho, "un infierno". "Es verdad que cuando llego a la comisaría no me imagino para nada lo que me van a enseñar. Fue una deflagración cuando descubro lo que el señor Pelicot me ha hecho sufrir durante diez años", ha remarcado.

"Jamás imaginé que era un depredador y un perverso. Precisamente, cuando me pidieron definir al señor Pelicot en la comisaría, digo que es atento, cariñoso y que nunca ha sido agresivo conmigo", ha recordado. "Viendo dos o tres fotos me cuesta reconocerme y pienso que no soy yo. De hecho, creo que es un montaje. Vivo un infierno, mi vida en ese momento colapsa", ha afirmado.

Su decisión de que el juicio fuese una vista pública fue algo trascendente que, ha explicado, meditó "mucho". "Estas ahí, con esa vergüenza, te aíslas, no quieres que la gente te conozca, sepa lo que te ha pasado. Necesité cuatro años para tomar esta decisión", ha reconocido. "Pero no pensaba solo en mí, pensaba en todas las víctimas de violencia sexual que se aíslan, no quieren hablar, denunciar, porque tienen miedo, mucho miedo. Miedo de que no las crean. Hace falta que las víctimas sepan que no son culpables de lo que les ha pasado y que la vergüenza pertenece a los acusados", ha destacado.

Durante los largo cuatro meses de juico tuvo que verles las caras a las decenas de hombres que la violaron. "La mirada de esos individuos que intentaban desestabilizarme, pero también los abogados de la defensa que decían que yo era cómplice, que había consentido, que era sospechosa, exhibicionista. Me mantuve hasta el final porque tenía todas las pruebas: los vídeos de la verdad", ha declarado.

"Cuando vemos a todos estos individuos de 20 a 70 años, que podrían ser tu vecino, tu hermano, tu marido, es difícil de imaginar que se hayan conectado a través de una web para violar a mujeres dormidas. Pero hay que tranquilizarse diciendo que no todos los hombres son violadores. Es algo que también transmito en mi libro", ha continuado.

"El juicio de todas las mujeres que no han podido ser reconocidas como víctimas"

Además, ha apuntado que la pregunta que les hizo el juez "a esos individuos" fue si ella les había dado el consentimiento. "Ellos decían: 'No, por supuesto que no; fue el marido'. Los vídeos probaban que el señor Pelicot no les obligaba, no les forzaba. Lo que es aterrador es que eran 51, y también el señor Pelicot, y nadie denunció. Ni siquiera hubo una carta anónima. Pero este juicio ha sido el juicio de todas las mujeres que no han podido ser reconocidas como víctimas. No es solo mi juicio: es también el vuestro", ha expresado.

"Para mis hijos ha sido una deflagración", ha sostenido. "Cuando el dos de noviembre descubro los hechos, el momento más difícil de mi vida es llamar a mis hijos. Cuando nos encontramos estaban llenos de odio, de cólera, y era legítimo, pero yo no me lo podía permitir. Tenía que mantenerme en pie, entera para ellos. Llevaba tiempo. No estábamos en la misma situación. Yo sí elegí al señor Pelicot, elegí vivir con él, tuve tres hijos; pero ellos no eligieron a su padre. Para ellos ha sido un drama", ha asegurado.

Gisèle Pelicot ha explicado también que ha decidido mantener el apellido "no por un vínculo", sino por su familia: "Por mis nietos que se apellidan Pelicot. Y vista la repercusión mediática me parecía importante. Cuando hablo con mis nietas por teléfono me dicen: 'Gracias, abuela'. Hablan con sus profesores y cuentan lo orgullosas que están de su abuela".

En el libro cuenta que le gustaría visitar a Dominique Pelicot en la cárcel y, ahora, ha señalado tiene "intención de ir a verle para mirarle a los ojos". "'¿Por qué nos has hecho tanto daño? ¿Por qué nos has traicionado? Y es una manera de decir adiós definitivamente", ha manifestado. Y, aunque ha admitido que "perdonar es muy difícil", ella no sabe "vivir en la ira y en la cólera".

Así, sobre si se ha sentido señalada al reconstruir su vida y seguir hacia adelante, ha admitido que "es una pregunta complicada" porque "todos somos diferentes respecto al sufrimiento": "Cada uno se reconstruye como puede. Soy la nueva Gisèle y he tenido la suerte de volver a confiar en un hombre. Hay que tener confianza: es posible volver a amar. El hecho de que nos haya pasado algo así no nos condena a tener que sufrir para siempre".

Tras convertirse en un símbolo mundial de la lucha contra la violencia sexual, ha dicho esa palabra, para ella, "es demasiado fuerte". "Prefiero decir 'remover conciencias'. He podido despertar la conciencia colectiva en cuanto al sufrimiento de las mujeres. Si he podido aportar mi granito de arena para mí ya es un gran paso. Pero todavía queda mucho camino por recorrer", ha recordado.

016, teléfono contra la violencia machista

El 016 atiende a todas las víctimas de violencia machista y sus entornos las 24 horas del día y en 52 idiomas diferentes, al igual que el correo 016-online@igualdad.gob.es; también se presta atención mediante WhatsApp a través del número 600000016, y los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10.

En una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062) y en caso de no poder llamar se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.

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