"No hay mensaje"
"El grafiti es ego, narcisismo en colores": un profesor de Sociología de la UCM explica cuánto hay de reto y cuánto de terapia
"Si tú eres un chaval tímido, con granos en la cara, y de repente te haces grafitero y te reconocen, supongo que eso funciona bien", comenta Francisco Reyes, profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.
Francisco Reyes, profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, lleva años estudiando por qué alguien necesita dejar su nombre pintado en una pared.
Explica que la moda del grafiti surge en los años 80, cuando las firmas empiezan a multiplicarse por las calles. El experto define el grafiti como "el nombre de una persona en un sitio donde nadie se lo ha pedido y con cierto componente estético".
Para él, el grafiti "es ego, narcisismo en colores", ya que en una firma "no hay mensaje. El mensaje es el de la propia firma y de su estética".
Según explica Reyes, el verano de 1990 en Madrid "cambió la historia un poco" cuando se empezaron a poner las cámaras en el metro. Desde entonces, "el grafiti no decae con la seguridad, lo que hace es una selección natural, un casting de los más osados o de los que se lo toman más en serio".
En este sentido, señala que "a muchos adolescentes con cierto complejo les ha venido muy bien en algún momento de su vida, el ser reconocidos. Porque si tú eres un chaval tímido, con granos en la cara, que no eres el popular de la clase, y de repente te haces grafitero y te reconocen de alguna manera, supongo que eso funciona bien".
*Puedes ver el programa completo de Equipo de Investigación 'Grafitis: delito y arte' en atresplayer.