De la chispa al estallido

El banco que hizo estallar a Irán: cómo Ayandeh Bank y su agujero de miles de millones desataron la mayor ola de protestas en 47 años

Los detalles El banco clave en Irán, controlado por aliados del régimen, colapsa tras acumular más de 5.000 millones de dólares en pérdidas. El Gobierno lo rescata y lo nacionaliza, pero falla: la moneda se desploma, la inflación explota y la gente pierde toda confianza.

Lo que parecía una protesta más por la inflación y la situación económica se ha convertido en el mayor levantamiento social en Irán en 47 años, con miles de personas en las calles, decenas de muertos y detenidos, y un régimen que nunca ha estado tan débil. Y en el centro de todo esto está un banco: Ayandeh Bank.

Ayandeh Bank era uno de los bancos más importantes de Irán, dirigido por amigos del régimen. Pero detrás de su fachada se escondía un agujero financiero de más de 5.000 millones de dólares. Cuando el banco quiebra, millones de clientes pierden su dinero y el Gobierno decide rescatarlo y convertirlo en público.

Para intentar tapar el desastre, el Banco Central imprime más y más dinero, pero sale mal: la moneda se desploma, la inflación se dispara y la gente empieza a perder toda confianza en el sistema. Según el 'Wall Street Journal', otros cinco bancos podrían colapsar, lo que convierte al sector financiero en un símbolo de la corrupción y decadencia del régimen iraní.

De la economía a la calle

La crisis económica no llega sola. Se suma a recortes sociales, problemas energéticos e hídricos, y la caída de ingresos por el petróleo debido a la presión de Estados Unidos. Todo esto ha hecho que el sistema pierda legitimidad y que la gente se harte de la represión y la falta de libertad.

Y ahora, por primera vez, se han sumado sectores que hasta ahora se mantenían al margen, como los comerciantes de clase media, además de jóvenes, mujeres y personas de todas las edades. Las protestas se extienden por más de 200 puntos del país y ya se han contabilizado más de 18.000 detenidos y más de 2.000 muertos.

Un régimen debilitado dentro y fuera

El contexto internacional tampoco ayuda al régimen. Los ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares, la caída de líderes aliados como Maduro y Al Asad y las ofensivas de Israel en Oriente Medio han reducido la influencia de Irán en la región.

En paralelo, el discurso interno ha cambiado: cada vez suena más nacionalista que religioso, y los líderes son acusados de saquear el país mientras la gente sufre. La situación económica ha hecho que hasta quienes tradicionalmente apoyaban al régimen, como los comerciantes del Gran Bazar, se unan a las protestas.

Una oposición fragmentada

Si el régimen cae, la transición política está lejos de estar garantizada. La figura del hijo del Shah ha ganado peso, pero divide a la oposición. Entre otros líderes destacan:

  • Maryam Rajavi, líder de los Muyahidines del Pueblo, quizá la formación más organizada y con contactos internacionales.
  • Narges Mohammadi, premio Nobel de la Paz, y Jafar Panahi, director de cine, que lideran la disidencia interna.
  • En el exilio, referentes como Shirin Ebadi, Nobel de la Paz, o Masih Alinejad, activista feminista.

La oposición está fragmentada y, de momento, no hay un plan claro para un cambio de régimen que garantice una transición democrática.

El papel de las mujeres: la mecha estaba lista

Hace años que las mujeres iraníes luchan por la libertad y la igualdad, intentando encender la chispa que finalmente ha prendido. Ahora, con un cúmulo de problemas económicos, sociales y políticos, esa chispa se ha convertido en una protesta masiva que nadie puede ignorar.

Ayandeh Bank no solo quebró por mala gestión y corrupción, sino que terminó desencadenando un levantamiento que sacude a Irán desde dentro y fuera del país. Lo que empezó como problemas financieros ha acabado convirtiéndose en un desafío sin precedentes al régimen de los ayatolás, y todavía no se sabe cómo ni cuándo terminará.

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