Protesta vecinal
Dos meses de encierro contra la despoblación: la lucha lucense de A Fonsagrada que terminó con antidisturbios y detenciones
¿Por qué es importante? El documental '360 curvas' narra la lucha vecinal durante los años 1990 en este municipio de Lugo para mantener sus servicios básicos y no desaparecer del mapa.
Resumen IA supervisado
La historia de A Fonsagrada, un pequeño municipio en Lugo, es un ejemplo de resistencia comunitaria. En 1992, sus vecinos se encerraron durante dos meses en el Ayuntamiento para protestar contra la eliminación de servicios básicos, siendo finalmente desalojados por antidisturbios. Este acto de unión vecinal se refleja en el documental '360 curvas', dirigido por Alejandro Gándara y Ariadna Silva Fernández. La protesta surgió cuando la Xunta de Manuel Fraga decidió que A Fonsagrada dejase de ser cabeza de comarca, lo que implicaba la pérdida de servicios esenciales. A pesar de las movilizaciones y enfrentamientos, solo lograron conservar la oficina agraria. Además, realizaron acciones simbólicas como la famosa pancarta que denunciaba el peligro de la carretera a Lugo, con sus 360 curvas, resaltando su lucha contra el olvido.
* Resumen supervisado por periodistas.
La historia del pequeño municipio de A Fonsagrada, en Lugo, es una historia de resistencia. En 1992 los vecinos del pueblo se encerraron durante dos meses en el Ayuntamiento para luchar contra la eliminación de servicios básicos y acabaron siendo desalojados por la fuerza por antidisturbios.
Este episodio que da muestra de la unión vecinal de A Fonsagrada pasa ahora a la gran pantalla con el estreno de '360 curvas' un documental dirigido por Alejandro Gándara y Ariadna Silva Fernández que se adentra en esta comunidad rural que se niega a desaparecer.
Los vecinos de A Fonsagrada decidieron encerrarse en el Ayuntamiento del municipio como forma de lucha contra la despoblación. Tras años perdiendo población, la Xunta de Manuel Fraga tomó la decisión de que A Fonsagrada dejase de ser cabeza de comarca, lo que implicaba la pérdida de servicios como la oficina agraria o el servicio de extinción de incendios.
Desde que conocieron las intenciones de la Xunta, comenzaron las movilizaciones en el pueblo. La primera y la más sonada fue ese encierro en el Consistorio. En un principio, esta acción fue apoyada por el entonces alcalde, Mario Arias Mon, pero enseguida les dijo que tenían salir.
Los vecinos se negaron y se organizaron en turnos para poder seguir abriendo sus negocios sin dejar el Ayuntamiento vacío. Además, tres mil personas fueron hasta Santiago para pedir explicaciones en la Xunta.
Cuando llevaban casi dos meses encerrados, un centenar de antidisturbios llegados desde León les desalojaron por la fuerza haciendo uso de las porras, el gas lacrimógeno y pelotas de goma. Se llevaron a algunos vecinos detenidos, pero ni con esas frenaron las protestas.
Semanas después volvieron a producirse arrestos, en esa ocasión, de tres manifestantes. La respuesta de los vecinos fue reunir las 200.000 pesetas de fianza y recibir a los recién liberados como héroes.
Pese a toda esta presión, solo consiguieron mantener la oficina agraria. Por eso, realizaron otra legendaria acción: intentaron cambiar el trazado de la carretera que les llevaba a Lugo, donde tenían que ir para absolutamente todo, que tenía 360 curvas.
Denunciaban con ello el peligro de la carretera y, entonces, hicieron su pintada más famosa, una pancarta que ponía: "Biodramina por la Seguridad Social, para al menos emigrar sin marearnos". Un ejemplo de la movilización de un pueblo contra el olvido.
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