Perfil propio

El lado Ayuso de la historia: cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid decide ir por libre y deja al PP esperando

Los detalles Mientras Feijóo pide prudencia y dejar trabajar a la Justicia ante las graves denuncias contra Julio Iglesias, Ayuso vuelve a marcar perfil propio y se desmarca del discurso de su propio partido, reafirmando su estilo independiente.

Alberto Núñez Feijóo ha tenido que marcar perfil propio. El líder del PP se ha mostrado "muy, muy, muy sorprendido" por las denuncias contra Julio Iglesias por presuntas agresiones sexuales, publicadas por 'elDiario.es' y que ya analiza la Audiencia Nacional, tras recibir una denuncia por agresión sexual y trata de seres humanos.

"Estoy como la mayoría de los españoles", ha asegurado Feijóo, que ha pedido prudencia y ha reclamado que se deje trabajar a la Justicia para saber "exactamente qué es lo que hay, si es que hay algo". Para el líder del PP, las acusaciones son tan graves que requieren una investigación a fondo antes de extraer conclusiones.

Un mensaje que llega después de que Isabel Díaz Ayuso saliera en defensa del cantante. Y que supone, de facto, una rectificación a la presidenta madrileña, que vuelve a situarse por libre, a contracorriente incluso de su propio partido. No es nuevo. Es parte del patrón.

Ayuso no se define como verso suelto, sino como una mujer libre. Libre incluso para discrepar del rey, si hace falta. Lo hizo cuando Felipe VI calificó de "masacre"ante la ONU la ofensiva militar de Israel en Gaza. Ayuso evitó cualquier crítica a Netanyahu y centró su discurso en cuestionar la solución de los dos Estados.

Antes de reunirse con la encargada de negocios israelí, lanzó una advertencia clara: "España lo pagará durante muchos años". Ninguna mención a la situación humanitaria en Gaza. Ninguna condena. Solo el cuestionamiento político.

También ha dejado clara su posición cuando Donald Trump amenazó a España por su nivel de inversión en defensa. Ayuso no dudó en trasladarle personalmente su mensaje: "Somos un Gobierno proamericano, no nos olviden a pesar del ruido político que llegue de España". Una vez más, hablando en nombre propio.

En el ámbito interno, el choque es aún más incómodo. Durante la pandemia, Ayuso se ha situado frente a las víctimas de las residencias. Ha acusado a la oposición de recriminarle siempre "las mismas mierdas" y ha llegado a afirmar que los fallecidos "iban a morir igual", una frase que marcó un antes y un después.

Tampoco ha rectificado su discurso frente a la ciencia. Ayuso se ha colocado reiteradamente al otro lado de las evidencias sobre el cambio climático, alineándose con posiciones que niegan o minimizan su impacto.

La defensa inicial de Julio Iglesias no descoloca porque ya ocurrió antes. Ayuso defendió a Plácido Domingo cuando estalló el escándalo, le recibió y se fotografió con él, aunque más tarde reconoció sentirse decepcionada.

Fue, en cambio, especialmente dura con quienes condenaron la agresión de Rubiales. Habló de "manipulación absoluta" y cargó contra las manifestaciones de apoyo a las futbolistas. Llegó a afirmar que había "cero manifestaciones" en otros casos, como los de menores tuteladas o los agresores beneficiados por la ley del solo sí es sí.

Ayuso contra los suyos. Ayuso contra el consenso. Ayuso contra casi todos. Mientras Feijóo pide prudencia y dejar trabajar a la Justicia, la presidenta madrileña vuelve a adelantarse, a confrontar y a marcar su propio camino. Una vez más, en el lado Ayuso de la historia.

*Sigue a laSexta en Google. Toda la actualidad y el mejor contenido aquí.