El precio de la guerra

El mercado del petróleo no se calma por la guerra y el mundo tiembla ante los precios: por qué la liberación histórica de reservas de crudo no es suficiente

¿Por qué es importante? La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya ha explicado que "el mundo se enfrenta a la mayor interrupción de suministro de la historia".

Pese a los bombardeos sobre ciudades como Teherán o Beirut, la primera línea de guerra es el estrecho de Ormuz, sobre el que Irán ha vuelto a insistir este jueves en que va a mantenerlo "prácticamente" cerrado. Una presión que está teniendo efecto en el precio del barril de petróleo que ha vuelto a superar los 100 dólares. Además, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya ha explicado que "el mundo se enfrenta a la mayor interrupción de suministro de la historia".

Aunque el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, le quite importancia a esta situación, está claro que el mundo tiembla ante la 'no' bajada de precios. Todo, pese a los 400 millones de barriles liberados este miércoles de las despensas de 32 países, entre ellos España. La medida busca pagar menos por la gasolina, pero 24 horas después del anuncio no pasa.

¿Por qué? Pues porque los mercados han hecho cuentas. Si cada día salían del Golfo Pérsico unos 20 millones de barriles de petróleo y se van a liberar unos 400 millones de barriles, eso da para cubrir durante 20 días la falta de la producción de los países de la zona. Un periodo que no es suficiente para aquellos que negocian el precio del petróleo.

En este sentido, los analistas creen que esto va para largo, es decir, que el bloqueo del estrecho de Ormuz va a ir más allá de 20 días. De esta manera, esa gran e histórica medida de sacar millones de barriles de las reservas mundiales al mercado, se queda sin efecto, haciendo que el precio del barril de petróleo suba.

A esos cálculos se suman las palabras del nuevo líder supremo iranía, Mojtaba Jamenei. En un comunicado, ha avisado de que una de sus estrategias principales en esta guerra es asustar con la economía mundial, es decir, cerrar el estrecho de Ormuz, el paso de los 20 millones de barriles diarios de la zona.

De hecho, en los últimos días se han repetido ataques a buques en Irak y en los Emiratos, haciendo que las organizaciones marítimas y mercantes avisen del máximo riesgo, mientras que las aseguradoras piden un millón de euros por viaje. Así, no va a cruzar nadie por la zona. En definitiva, si hubiera guerra larga, pero fluyera petróleo sería otra situación, pero con un conflicto largo y el petróleo sin fluir esta se complica, haciendo subir el precio del petróleo.

Precisamente por esto, Trump sigue empeñado en proclamar a los cuatro vientos que la guerra va a ser corto. A pesar de ello, los países del Golfo están notificando destrozos en sus instalaciones petroleras por los ataques en cuyo marco también se están bombardeando puertos de salida del petróleo. Unos daños que llevan a una disminución de la producción, al tiempo que se están saturando almacenes, afectando todo al precio.

Entoces, ¿qué hacer para que baje? La industria petrolera lleva meses presumiendo de que ellos podrían producir mucho más petróleo, pero que no lo hacen para controlar los precios. Ahora, igual toca aumentar la producción, para que haya una disminución o, al menos, el precio a pagar se estabilice.

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