Triple partida de PP y Vox

Los resultados en Castilla y León cambian la partida PP-Vox: así pueden desatrancar los pactos en Aragón y Extremadura

Entre líneas Aunque la situación es distinta en cada comunidad autónoma, el crecimiento del PP sobre Vox en Castilla y León ha impulsado a ambas formaciones a concretar sus propuestas.

Las elecciones de Castilla y León han cambiado la tendencia electoral que se llevaba imponiendo en las últimas autonómicas. Si bien se mantiene el crecimiento generalizado de la derecha, el PP ha conseguido salir reforzado, mientras que el PSOE no solo ha frenado su caída, sino que ha obtenido dos procuradores más.

Al mismo tiempo, Vox no ha cumplido con las expectativas. Ha subido solo un escaño y no ha alcanzado el 20% del voto que esperaba superar. Tras meses de idas y venidas, conversaciones atascadas y muchos reproches mutuos, este cambio en el tablero podría hacer que Castilla y León desatranque la política española y dé paso a unas negociaciones reales entre PP y Vox para que, finalmente, se constituyan gobiernos sin recurrir a la repetición electoral.

Tan solo un día después de los comicios, los líderes de ambos partidos ya han empezado a hacer algunos movimientos para esta triple partida que se juegan en Castilla y León, Aragón y Extremadura.

En este sentido, Alberto Núñez Feijóo ha dado un puñetazo en la mesa, presionando a Vox para desatascar ya esta situación. El presidente del PP ha exigido pactos de gobierno y ha criticado que la formación de ultraderecha solo haya "puesto excusas" durante este tiempo.

Desde Génova, esperan que formar parte de los gobiernos regionales suponga un desgaste para los de Abascal de cara a las generales. Por su parte, Vox ha mostrado su intención de formar parte de los gobiernos, pero sigue evitando hablar de cuestiones más concretas, afirmando que en un futuro se abordarán "los sillones".

Además, la cúpula del partido ha trasladado a laSexta que en Bambú se tienen miedo a que formar parte de los Ejecutivos autonómicos les haga inmolarse. Por eso, valorarán escenario a escenario, asegurando que las exigencias sean "simétricas".

Tres mesas de negociación

Las tres mesas de negociación están ya activas, pero los acontecimientos pueden acelerarse, sobre todo en Extremadura, donde Vox ha rechazado hasta en dos ocasiones el gobierno popular. María Guardiola ha llamado a la prudencia, sabiendo que todo puede irse al traste. Allí, Vox apuesta por entrar en el Ejecutivo, fiscalizar a su presidenta y desmentir la teoría de que prefieren que la gestión no les pase factura.

En Aragón las conversaciones son más discretas porque la relación entre ambos partidos es bien distinta. El acuerdo está casi cerrado, pero Bambú tendrá la última palabra.

Finalmente, en Castilla y León la posición reforzada del PP ha llevado a Alfonso Fernández Mañueco a reivindicar un gobierno en solitario basado en "acuerdos dos puntuales". Busca un pacto de legislatura que parta de la base del de 2022 pero en el fondo, los populares reconocen que todo puede acabar en el segundo Ejecutivo de coalición.

Todo apunta a que las tres autonomías se alejan los fantasmas de la repetición electoral. No obstante, para que haya acuerdo, aún queda que el PP asuma su lenguaje y sus postulados (en migración, violencia de género o cambio climático) y que además lo haga rn público, como ya ha hecho en la Comunitat Valenciana.

Hay que recordar que el asunto migratorio fue la excusa para romper esos gobiernos autonómicos y que esto el PP ya publicó su marco de negociación con Vox: ese decálogo que tanto enfadó a Abascal. Queda ver si sobre la mesa esas líneas rojas acaban difuminándose.

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