Su matrimonio de pesadilla

La amargura de Lola Herrera al hablar de Daniel Dicenta: "Cuando llegó el divorcio creía que iba a ser la primera, pero había cola"

Lola Herrera recuerda en Lo de Évole tiempos peores en los que las mujeres podían ser denunciadas por sus maridos por adulterio, pero ellas no podían dar un paso sin el permiso de sus esposos. Rememora además su matrimonio fallido con Daniel Dicenta.

A sus 90 años, Lola Herrera sigue hablando con la misma franqueza con la que ha vivido. La actriz, una de las grandes damas de la interpretación en España, repasa su vida personal y profesional en una conversación reposada y llena de recuerdos junto a Jordi Évole en este doble programa Lo de Évole.

La fecha de la emisión de este encuentro, que coincide con el Día Internacional de la Mujer, tiene una especial carga simbólica por estar protagonizado por esta mujer rompedora y valiente que luchó contra las dictaduras -no solo la de Franco- de la época en la que le tocó crecer y vivir su juventud.

Entre paseos, comidas y largas conversaciones por las instalaciones del balneario de Alange, la actriz se abre con naturalidad para recordar distintas etapas de su vida: desde sus años de juventud rodeada de artistas hasta uno de los episodios más difíciles de su historia personal.

Durante la charla, Évole le confiesa la imagen que siempre ha tenido de ella: una intérprete seria y extremadamente profesional, alejada de los excesos que a veces rodean al mundo del espectáculo. Sin embargo, Lola se apresura a matizar esa percepción y reconoce que también vivió momentos de diversión junto a algunas de las grandes figuras de la época.

Las fiestas de Lola

A Lola siempre le ha gustado observar ese "artisteo loco" en el que el periodista admite que nunca ha sabido ubicarla. Pero la actriz recuerda con cariño algunos episodios de aquella vida nocturna. "Trabajé con Vicente Parra, cuando era el rey de España, cuando hizo ¿Dónde vas, Alfonso XII?. Y trabajamos en el teatro juntos. Entonces, claro, la gente del cine, la gente de más así, de la profesión, todas las folclóricas de entonces, que hacían mucho cine, pues yo las conocí a través de él", explica.

Aquellos contactos la llevaron a compartir momentos con algunas de las figuras más populares de la cultura española del momento. "Yo he vivido noches de fiesta con esta gente absolutamente maravillosas, maravillosas. En casa de Lola Flores, en Sevilla... Bueno, con la Paca Rico... Hemos ido al Rocío con Paca Rico, que yo no me he reído más en toda mi vida", cuenta con una sonrisa.

Évole se sorprende al escuchar estos recuerdos y le reconoce que nunca la había imaginado en ese ambiente festivo. "Ah, hostia, no me has dado nunca esa imagen". A lo que la actriz responde con naturalidad: "¿Yo? ¿Como de fiesta? Claro".

Lola explica que, tras quedarse "sola" muy joven, descubrió una liberación que marcó su forma de vivir: "No sabes la libertad tan grande que descubrí de poderme ir de donde estuviera cuando quisiera". "Iba a un sitio, me gustaba lo que pasaba allí y me lo estaba pasando bien, bien. ¿No lo estaba pasando bien? ¡Taxi! Y me marchaba a mi casa. Sin dar explicaciones. Sin dar explicaciones a nadie. Sin despedirme de nadie".

Esa independencia, asegura, ha sido una constante en su vida. "Creo que, dentro de todo, he sido y soy bastante libre, en ese sentido, porque no he tenido que dar cuentas", afirma.

Los "cuernos" de Lola

Pese a ese espíritu independiente, la actriz también recuerda una etapa especialmente complicada: su matrimonio con el actor Daniel Dicenta. Lola habla de aquella relación con una mezcla de ironía y sinceridad, sin ocultar el dolor que le provocó.

"Yo debí de tener siempre muy mal ojo para las parejas", admite. Reconoce que se casó movida por una "atracción física grandísima", algo que con el tiempo llegó a considerar un error. "Y la atracción física es muy grave", reflexiona. "Creo que es grave porque te lleva a equivocarte mucho, ¿sabes? Porque te mueven otras razones".

La actriz asegura que, después de aquella experiencia, perdió el interés por volver a tener una relación estable. "He tenido mis éxitos con los chicos, pero a mí es que me descompensó tanto la primera parte de mi vida, que no me quedaron ganas", explica.

La dura situación de las mujeres en el franquismo

En aquella época, además, la situación social era muy distinta a la actual. Lola tenía dos hijos muy pequeños y las normas sociales pesaban mucho sobre las mujeres. "La sociedad no estaba como está ahora", recuerda. Por eso, decidió ser muy discreta con su vida sentimental: "Yo he tenido mis cosas, yo he vivido lo que he podido, y lo que he podido y me compensaba. Pero tampoco he hecho ninguna exhibición de mis compañeros".

La falta de derechos legales para las mujeres también marcó profundamente su experiencia. Cuando todavía no existía el divorcio en España, cualquier relación fuera del matrimonio podía tener consecuencias judiciales para ellas. "Si yo hubiera tenido un amante mío, mi marido me hubiera podido denunciar por adulterio", explica. "Yo no le pude denunciar nunca por todos los adulterios, pero él a mí sí".

Con la llegada del divorcio, pensó que sería de las primeras en iniciar los trámites. Sin embargo, la realidad fue muy distinta. "Tardé como tres o cuatro años, porque había tanta demanda, que había colas", recuerda entre risas.

La actriz reflexiona sobre aquellos años difíciles y sobre el camino recorrido desde entonces. Para Lola Herrera, aquella época estuvo marcada por limitaciones y decisiones complejas, pero también por una determinación que ha definido toda su trayectoria: vivir con independencia, decir lo que piensa y seguir mirando al futuro con la misma lucidez que la ha acompañado durante toda su vida.

*Vuelve a ver Lo de Évole: Lola Herrera parte 1 y parte 2 en atresplayer.com

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