Y "hasta el culo" de lexatines
Los "ciegos" que pillaron Fernando Tejero y Ernesto Alterio la semana antes de los Goya en los que estaban nominados: "Pero de reventar"
Fernando Tejero repasa su carrera en Lo de Évole y recuerda el momento en el que ganó el Goya... aunque admite que tiene la imagen un poco borrosa. Quizá por los lexatines o tal vez por la semana anterior empinando el codo, codo con codo, con Ernesto Alterio.
Fernando Tejero empezó a estudiar interpretación en 1996, cuando tenía ya 31 años, y terminó en el 2000. El gran éxito le llegó tan solo tres años más tarde, cuando ganó un Goya por 'Días de fútbol' e interpretó al mítico portero de 'Aquí no hay quien viva'. Dos bombazos que se estrenaron en la misma semana de 2003, recuerda Jordi Évole en Lo de Évole.
Ambos, entrevistador y entrevistado, han conseguido por fin un 'plató' para grabar la entrevista y se lo ha proporcionado Carmen, una vecina de 85 años que esquiaba con "el Borbón que se mató" en la pista y que tiene historias de su vida que bien parecen sacadas del guion de la mítica serie de Antena 3.
Pero antes de llegar a la cadena, tuvo algunos papeles. "Tan solo me presenté en un casting, que era para una figuración especial y me cogieron. Luego empecé a hacer teatro. Alberto San Juan se fijó en mí cuando estábamos en la escuela de arte dramático y me propuso trabajar para 'El animalario'", rememora. Entonces, ni siquiera cobraba por función, recuerda.
Pero lo que su memoria no conserva con nitidez es el momento en el ganó el Goya. "Iba de lexatines hasta el culo", admite entre risas. "Cuando te nominan, hay veces que sucede que todo el mundo te dice que lo vas a ganar y eso, aunque tú no quieras, te crea unas expectativas que, al final, si no te lo dan, es una putada", afirma.
Ernesto Alterio, su compañero de reparto, también estaba nominado. "Ernesto y yo estábamos tan nerviosos que para no pensar en ello nos cogimos en una semana cada día unos ciegos de casi reventar", cuenta.
El día de la gala estaba "atacado". "Yo decía que no quería ir", admite. "Me tomé un Lexatin de una vecina mía, otro me lo dio mi hermana, y Tomás Cimadevilla, el productor, me dio otro", cuenta entre risas. "Pero vamos, que me hubiera hecho falta otro", bromea... o no.
Es por ello, y "por los nervios", que no tiene la imagen nítida de aquel momento en su cabeza. "Por fotos que he visto después sé que me lo dieron Leonor Watling y Leonardo Sbaraglia. Y eso es lo único que recuerdo", asegura. Eso y que estaba "horrible físicamente", según sus propias palabras: "Parecía un yonqui con la cara chupada y ese corte de pelo tan equivocado. Estaba delgado, blanco...". Pero muy emocionado.
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