"El alcohol superó todas las líneas posibles"

A Loquillo le importa "un pito" si un artista consume o no drogas: "Hay muchos que cuando dejan de doparse, dejan de escribir"

Loquillo habla abiertamente de las drogas que ha consumido durante su vida en su entrevista con Jordi Évole y reconoce que "el alcohol superó todas las líneas posibles" en un momento delicado de su vida. Pero para él, la música es todo lo que importa.

Tras haber paseado por su Barcelona -la actual y la que él recuerda- y hablar de ese pasado en el que él pagaba el precio de posicionarse políticamente, Loquillo, acompañado de Jordi Évole, se sienta para conversar sobre su juventud. Un tema que, inevitablemente, viene de la mano de las drogas.

El Loco no tiene problemas en hablar abiertamente de este asunto, incluso delante de su hijo, tal y como destaca Évole, que a veces, sufre con su honestidad brutal. "Mi padre, que estuvo una etapa de su vida -ya te dije- no exiliado, pero sí en un campo de concentración, en la zona de Marruecos, donde trabajaban como esclavos, se aficionó a la grifa. Punto. Ya está", responde quitándole hierro al asunto. "A la gente joven hay que decirle las cosas como son, porque si no, las descubrirá por su cuenta. Nunca te van a hacer caso, pero sí que tengan una guía", resume en una frase.

Él pertenece a una generación que fue "machacada por la heroína". Después, llegó la cocaína. La heroína nunca la probó por miedo a las agujas, pero con la cocaína sí "coqueteó", "como todos en aquella época, como toda España", justifica. "Había gente que decía que España era una enorme raya de cocaína, en lo que se llamaba la España del pelotazo. La cocaína estaba en todas partes, como está ahora", lamenta.

Su reflexión es que cada generación tiene una manera de ver y entender las drogas y cuenta una anécdota que le ocurrió en una ciudad castellana, al inicio de las drogas sintéticas. Él no tenía ni idea de qué era aquello, acabó preguntando y lo miraron "como si fuera un abuelo". "Loco, déjalo, te has hecho mayor", se dijo a sí mismo.

Cuando Jordi Évole le pregunta si estuvo "enganchado" a las drogas, responde sin miramientos. "Me alegra que me hagas esa pregunta. La mayoría de artistas no las responden, o lo hacen de forma graciosa", contesta para después hablar de que se cachondea de aquellos que dicen que tuvieron una depresión y se drogaron. "Porque hay muchos chavales con talento que les gustaría estar donde estás tú, y tú no valoras la suerte y el privilegio que tienes. Ese lloriqueo a mí me sobra", añade.

"En ese sentido, sí, he probado todas las drogas que he podido. Pero están las que sientan bien y las que sientan mal. Y sí que hubo un momento en mi vida, muy difícil personal y familiarmente, en que el alcohol superó todas las líneas posibles. Entonces no tengo excusa. Tuve que pasar por eso, pasé, me salí y se acabó. Sin drama. Forma parte de la vida", reconoce.

Aunque para él, nada de esto tiene importancia. "Lo único que importa es la música", asevera. "Lo que haya hecho ese artista, cómo se haya comportado o qué drogas haya tomado, a mí me importa un pito. Lo que me interesa es su música y su arte", sentencia.

"Muchos artistas, cuando dejan de doparse, dejan de escribir. Entonces lo difícil es, habiendo estado ahí, haberlo dejado y seguir haciendo grandes canciones. Eso es lo difícil. Y ahí es donde entramos en otra dinámica que solo alcanzan algunos muy grandes". Algunos muy grandes como él, apunta Jordi a que dirá a continuación. Y no se equivoca.

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