"De la Falange y del Opus..."

Wyoming repasa su paso de la OJE al Opus Dei: "La letra con sangre entra es verdad"

El Gran Wyoming recuerda su juventud entre la OJE falangista y el Opus Dei, una etapa que pasó en pocos días de ser "una especie de paraíso infantil" a una experiencia muy distinta: "Te metían en un cuarto con un flexo y un cura que decía 'María nos quiere'".

"¿Cómo se pasa de ser un adolescente falangista del Opus Dei a convertirse en la bestia negra de la derecha en España?", pregunta Aimar Bretos a El Gran Wyoming .

El presentador de El Intermedio recuerda que formó parte de la OJE, la organización juvenil vinculada a la Falange: "Era la rama infantil de la Falange, porque salían al campo y tenían muchos medios, y yo me metía ahí". Reconoce que "había un componente ideológico claro y te daban charlas", aunque subraya que dejó aquella etapa con 14 años. " Y del Opus me echaron", resume.

Según cuenta, fue "el número uno de la clase" en un entorno escolar muy duro: "Pegaban hostias a cascoporro y sacábamos dieces en todo". "La letra con sangre entra es verdad, pero no es un sistema adecuado", reconoce.

Su padre, explica, decidió cambiarle de centro precisamente por aquel ambiente de excesiva dureza y lo trasladó al Instituto Ramiro de Maeztu, donde asegura que destacó académicamente: "Fui el primero de la clase de lejos, por todo lo que había aprendido antes".

Allí, según su relata, entró en contacto con personas vinculadas al Opus Dei que actuaban como captadores: "Un señor con gabardina me dijo: 'José Miguel, vamos a ir a un sitio'. Yo pensaba que era parte del colegio". Así terminó en un chalet cercano al instituto, sin que su padre lo supiera.

"Al principio era un paraíso para niños: hacíamos aeromodelismo, aviones con motores... Los niños jugamos con chapas y garbanzos y aquello era una especie de paraíso infantil", recuerda. Pero con el tiempo, la experiencia cambió: "Te metían en un cuarto con otros niños, un flexo y un cura que decía: 'María nos quiere'".

Wyoming sostiene que "podría haber acabado como numerario si no fuera por su desidia", que le hizo bajar el rendimiento escolar y perder el interés. "Ahí ya no me dejaron entrar". Su padre, sorprendido, llegó a investigar el centro: "Fue y se encontró con arquitectos, médicos...Todo estaba muy bien organizado. En el momento de la captación te colocan unas figuras impresionantes", relata.

La mili y el intento fallido de ir al Líbano

También recuerda su servicio militar, que realizó con 27 años tras "acumular todas las prórrogas posibles". "Cuando ya se me acabaron todos los recursos era hasta médico", explica entre risas el comunicador. Hizo el campamento en Cáceres y después estuvo destinado en Madrid, donde, según dice, tuvo "mucha suerte": "Como era médico, me tocó justo enfrente del bar al que iba todos los días".

En un momento de su mili intentó voluntariarse para una misión en el Líbano, donde se buscaba personal para montar un hospital de campaña. "De toda España solo nos apuntamos dos", cuenta. Sin embargo, la operación se suspendió.

La respuesta final, según su relata, fue tan directa como inesperada: "Me presenté ante el jefe y me preguntó qué quería hacer. Le dije: 'Quiero ayudar en África'. Y me respondió: '¿Te quieres ir a tu puta casa?' Dije que sí, cogí el petate y me fui".

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