Salvados: el encuentro
"Colaborador, chivato, traidor... de todo": las pintadas en Ordizia a Latasa, el etarra arrepentido
Aunque ETA dejó de existir en 2018, hay heridas que siguen abiertas. En este programa, Salvados acompaña a víctima y terrorista en sus caminos hacia el perdón, antes de propiciar un encuentro marcado por décadas de dolor y reflexión.
En 1986, ETA asesinó a los padres y a un hermano de Fernando Garrido. Uno de los ejecutores del atentado fue Josemi Latasa, quien, tras pasar por prisión, años después abandonó la organización, cuestionó sus métodos y pidió perdón a las víctimas.
Una carta que Latasa escribió a Fernando abrió la puerta a un posible encuentro entre ambos. Los dos han aceptado contar a Salvados cómo el terrorismo ha condicionado sus vidas y el programa de laSexta se ha ofrecido a facilitar ese cara a cara.
Antes de ese encuentro, el programa recupera el recorrido de Latasa desde que comenzó a cuestionarse su pertenencia a ETA. En 1993, cuando ya estaba en la cárcel, empezó, según recuerda, "a darle vueltas": "¿Qué hago? ¿Qué pinto yo aquí?". Sin embargo, no compartió esos pensamientos con el resto de presos de ETA ni les habló de su decisión de abandonar la organización. "Ni hablaba, no hablaba con nadie ni quería hablar".
ETA acabó expulsándolo y acusándolo de traidor, ya que la organización no permitía a sus presos acogerse a beneficios penitenciarios. "Si te acogías a los beneficios penitenciarios o te unías a la reinserción, buscabas una línea de salida de ETA y eso no querían verlo ni en pintura". "Era como colaborar con el Estado", apostilla Gonzo. "Exacto", responde Latasa.
Un amigo del pueblo acudió a visitarle a prisión y le avisó de que iba a ir a verle la juez de vigilancia penitenciaria, que entonces era Ruth Alonso. Le recomendó que fuera sincero con ella. La juez le preguntó si accedería a un permiso carcelario. Latasa recuerda su respuesta: "A mí no me lo van a dar ni loco, con todos los años que tengo de condena. No reúno las condiciones". Ella le respondió: "Pídelo, te lo van a denegar, pero yo te lo voy a conceder".
Su decisión tuvo consecuencias también fuera de prisión. "En el pueblo te convertiste en el nuevo 'Yoyes'", señala Gonzo. Las imágenes de archivo recuperadas por Salvados muestran las pintadas que aparecieron entonces en Ordizia: "Colaborador, chivato, traidor... de todo".
Al salir de prisión, le indicaron que sería "importante" que concediera una entrevista a un medio de comunicación y explicara lo que pensaba. Latasa aceptó, pero puso una condición: "Ir a la SER".
Aquella entrevista se convirtió en un momento decisivo. Latasa explica en Salvados que, desde ese momento, su relación con ETA cambió radicalmente: "A partir de ahí, ETA me condenó a muerte".
En las imágenes de hemeroteca recuperadas por el programa se escucha a Latasa defender entonces una salida política al conflicto: "Me gustaría que ETA fuese un partido político, que no hubiese más muertes, ni por una parte ni por otra, porque nosotros tenemos muchas muertes a nuestras espaldas también, nos han matado mucho, se nos han hecho gran cantidad de cosas, gran cantidad de daño. No tenemos que olvidar todo eso. Lo que tenemos que buscar es la solución al conflicto. Abogo por ella y voy a trabajar por ella".
También habló entonces de la posibilidad de pedir perdón a quienes habían sufrido sus acciones. Aseguraba no tener "ningún inconveniente" en hacerlo. "Es más: me gustaría estar con más de un familiar y hablar claramente para que entendiese. Porque si algo me llama la atención y me da esperanza es que después de un sufrimiento, una violencia o un terrorismo, es que todavía hay personas que están dentro del sufrimiento y, aunque particularmente nos llamen 'hijos de la gran puta', tienen el suficiente momento de reflexión para públicamente decir que ojalá este sea el último y eso, a mí me da esperanza."
En otro momento de la conversación con Gonzo, Latasa resume su forma de afrontar lo ocurrido con una frase tan contundente como reveladora: "Puedo ser un asesino, pero de tonto no tengo nada".
Décadas después, aquellas palabras y aquella decisión de abandonar ETA desembocan en uno de los momentos centrales de este capítulo de Salvados: el encuentro entre Latasa y Fernando Garrido, cuya familia fue víctima del atentado en el que participó el exmiembro de ETA.
El programa pone así frente a frente dos experiencias atravesadas por la violencia: la de quien perdió a sus padres y a su hermano y la de quien formó parte de la organización que los asesinó y, con los años, decidió apartarse de ella. Un encuentro en el que el pasado no desaparece, pero que plantea si es posible abrir un espacio para la verdad, el reconocimiento del daño y el perdón.