Candidato por Madrid de Frente Amplio
De "conejo" en ferias, montando castillos hinchables y de camarero o albañil: los empleos de Emilio Delgado antes de entrar en política
Emilio Delgado repasa en Salvados los trabajos que desempeñó antes de dedicarse a la política, desde disfrazarse de conejo en ferias hasta montar castillos hinchables, trabajar en hostelería y albañilería y ejercer como integrador social.
Emilio Delgado repasa en Salvados algunos de los trabajos que desempeñó antes de dar el salto a la política. Un recorrido que, según explica, le sirve para conocer distintas realidades sociales y adquirir una perspectiva de clase.
El candidato de Frente Amplio desvela que trabajó montando castillos hinchables. Incluso recuerda una experiencia especialmente complicada en la que tuvo que recoger uno de ellos bajo la lluvia, después de sufrir una lumbalgia. Se encontraba solo y pasó un par de horas intentando doblar la estructura sin conseguirlo.
Cuando creyó que el dueño de la casa había salido para echarle una mano, descubrió que sus intenciones eran otras. "Mira, el señor, al final, sale para ayudarme", pensó. Sin embargo, según relata, el hombre salió para decirle: "Cuando termines, avisas al mayordomo para que te abra la puerta". Una anécdota que le permitió reflexionar sobre las diferencias de clase que había experimentado en primera persona.
Durante la conversación, Gonzo recupera otro de esos empleos. "En Peñíscola trabajé de camarero", explica Delgado, que reconoce que "no fue buena experiencia".
Pese a ello, considera que aquellos trabajos le aportaron mucho más que un sueldo. "Son experiencias que me han enseñado mucho", asegura. En su opinión, le ayudaron a "ubicarse en el mundo" y a comprender las dificultades a las que se enfrentan quienes comienzan su vida laboral sin demasiadas oportunidades. "Creo que es una primera etapa en la vida de la gente joven, que trabajas un poco de lo que te sale y te buscas la vida en lo que toque", reflexiona. "Está bien pasar por todo, pero pasar rápido e ir buscando tu camino", añade.
Preguntado por cuál es el trabajo más duro que ha desempeñado, Delgado no duda en señalar dos sectores: la hostelería y la albañilería. "Me parece que la gente que se dedica a esas profesiones tiene cargas de trabajo muy duras", afirma.
Antes de entrar en política, Delgado también trabajó como integrador social en barrios con jóvenes en contextos de riesgo. Una experiencia que le permitió conocer de cerca situaciones complicadas y que terminó influyendo en su decisión de dar el salto a las instituciones.
"Yo trabajaba en Entrevías con chicos que estaban en situaciones muy complicadas, pasaba por delante de la Asamblea de Madrid y decía: '¿Y estos que están ahí dentro qué hacen? Porque veo que fuera hay una cantidad de población desatendida, con unos problemas enormes. ¿A qué se dedica esa gente que está ahí dentro?'", recuerda.
Finalmente, la vida le llevó precisamente al otro lado de esa valla. Pero su llegada a la Asamblea de Madrid tampoco fue sencilla. Delgado reconoce que se sintió fuera de lugar y que, en ocasiones, algunos de sus compañeros se encargaron de recordárselo.
"No solamente lo sentía, sino que me lo hacían sentir", explica. Según relata, había personas que le transmitían que aquel no era su sitio, que estaba allí "de prestado" y que era "una anomalía".
El diputado recuerda incluso la reacción de Esperanza Aguirre ante la llegada de representantes procedentes de los movimientos sociales y de los barrios. "Había gente que se encargaba de que te llegara el mensaje de que eras un forastero en ese terreno", explica.
También denuncia la existencia de una importante endogamia dentro de los partidos políticos "a todos los niveles". Como ejemplo, recuerda que, cuando llegó a la Asamblea, le llamó la atención que muchos dirigentes se conocieran desde hacía años, compartieran colegios para sus hijos y tuvieran acceso a los mismos contactos.
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