En Salvados
Maruja Torres, a Miguel Ríos: "El error que cometemos es que votamos siempre por amor y hay que votar en legítima defensa"
Miguel Ríos, Maruja Torres y David Trueba recuerdan en Salvados la ilusión de la Transición, el papel del rock en la conquista de libertades y el desencanto del cantante con Felipe González y Alfonso Guerra.
La conversación entre Miguel Ríos y Gonzo en Salvados cambia de escenario para reunir al músico con dos amigos que han compartido con él distintas etapas de su vida: la periodista Maruja Torres y el cineasta David Trueba. Los tres se sientan en un bar que el cantante recuerda por un episodio insólito: estuvo a punto de morir allí atragantado con un piñón. Entre anécdotas y recuerdos, la charla viaja hasta los primeros años de la democracia, cuando una generación descubría nuevas formas de vivir, expresarse y participar en la transformación política y cultural de España.
El rock and roll ocupa un lugar central en esa memoria compartida. Para quienes vivieron aquellos años, la música no era únicamente una cuestión de gustos: también representaba una ruptura con las convenciones sociales y una forma de reivindicar una identidad propia. Maruja recuerda aquellos domingos por la mañana en los que salían a bailar el twist por la calle, incluso en "tiempo de misa", como apunta Gonzo. "Yo tuve la suerte de ser joven (en esa época) y poder bailarlo y disfrutarlo", cuenta la periodista.
David pone el foco en lo que supuso aquella transformación generacional. "Ahí hay una cosa que es la invención de la juventud", destaca. Hasta entonces, explican, la vida ofrecía pocas alternativas entre la infancia y la incorporación al mundo laboral. La aparición de una cultura juvenil abrió un espacio nuevo para quienes empezaban a cuestionar las normas que habían marcado la vida de sus padres.
Miguel Ríos también podría haber seguido un camino muy distinto. Su padre trabajaba en un aserradero y ese era el horizonte que parecía esperarle. Sin embargo, la música le permitió encontrar una vía de escape y formar parte de un movimiento que estaba construyendo sus propios referentes. "Nos enganchamos a una cosa que no entendíamos, pero sentíamos que estaba hecho para nosotros", recuerda el cantante.
La rebeldía se manifestaba incluso en la forma de vestir. Maruja Torres evoca hasta qué punto quería diferenciarse de la generación anterior y explica que su aspiración era no vestirse como su madre. De ahí que se cortara "la falda por el chocho". Miguel Ríos también recuerda la intensidad de aquella etapa, en la que los conciertos y la respuesta del público podían convertir la música en una experiencia imprevisible. De hecho, define 'Rock & Ríos' como "un peligro continuo".
La victoria socialista y la ilusión de una generación
El recuerdo de aquellos años conduce inevitablemente a 1982, cuando la primera victoria del PSOE alimentó las expectativas de cambio de una parte importante de la sociedad. Trueba recuerda el clima de movilización que había precedido a ese momento y la experiencia política que había adquirido la juventud en la calle. "La gente joven estaba entrenada porque prácticamente dos veces por semana había una manifestación . Era una lucha constante entre el orden y la libertad que no se ha vuelto a repetir", señala.
Para Miguel Ríos, la llegada de los socialistas al Gobierno estuvo acompañada de una explosión de entusiasmo. El cantante rememora el ambiente de liberación que se respiraba y las ganas de dejar atrás la dictadura. "Es tan acojonante el cambio de liberación que la gente se metió en la calle haciéndole el corte de mangas a Fraga", cuenta.
Torres recuerda, además, la importancia que el PSOE concedió entonces a los actos culturales, que también funcionaban como escaparate de su proyecto político. La relación entre música y política llegó a hacerse especialmente visible en el caso de Ríos. El artista cuenta que Alfonso Guerra le pidió permiso para utilizar 'Año 2000' como eslogan político, acompañado de la frase "este es el tiempo del cambio".
La conexión no se limitó a aquella canción. El cartel electoral del PSOE de esa campaña guardaba una llamativa semejanza con la portada de 'Extraños en el escaparate', otro de los trabajos del músico. Para Ríos, que su obra se asociara a aquel proyecto representaba una oportunidad para contribuir a la transformación que deseaba para el país. "Yo creía firmemente", afirma al recordar su implicación y la convicción con la que vivió aquellos años.
El desencanto de Miguel Ríos con Felipe González y Alfonso Guerra
La ilusión que acompañó a aquella etapa contrasta con el malestar que Miguel Ríos expresa al hablar de Felipe González y Alfonso Guerra. El cantante considera especialmente dolorosa la distancia entre las expectativas que depositó en los dirigentes socialistas y las posiciones que, a su juicio, mantienen hoy. Cuando Gonzo le pregunta por ese cambio de discurso, Ríos reconoce que la decepción tiene una dimensión personal, porque afecta a figuras en las que confió durante años.
"Yo estoy superofendido porque creía en ellos", responde. No se trata solo de una discrepancia política: el músico recuerda que creyó en lo que ambos defendían y que deseaba que sus promesas se convirtieran en realidad.
"Creía en ellos a pies juntillas porque yo estaba deseando que lo que estaban contando fuera verdad", explica Ríos. "El error que cometemos es que votamos siempre por amor y hay que votar en legítima defensa", sentencia Maruja Torres.