En Salvados

Rufián reconoce que ha hablado con Zapatero tras su imputación: "Hay que decir la puta verdad y esa es que hay cosas que no puedes hacer"

Gabriel Rufián explica en Salvados que habló con José Luis Rodríguez Zapatero tras su imputación y se muestra muy crítico con su actuación pese a sus vínculos personales.

Gabriel Rufián reconoce en Salvados que ha hablado con José Luis Rodríguez Zapatero después de su imputación y asegura que, aunque ha mantenido una relación personal con el expresidente, no puede justificar determinadas actuaciones. "No voy a desvelar conversaciones privadas", responde cuando Gonzo le pregunta si hablaron de las joyas, aunque sí revela que hubo contacto y que ha "hablado con él de esto".

El portavoz de ERC comienza explicando que Zapatero es una persona que siempre le ha ayudado y de la que solamente puede decir "cosas buenas" en lo que respecta a su trato personal, algo que ya había manifestado en laSexta Xplica. "Todo lo bueno que ha sucedido en este país en los últimos seis o siete años, ha sido con su intermediación", asegura. También recuerda que ayudó a sacar a personas de su entorno de la cárcel "sin pedir nada" y que, según Rufián, "siempre ha estado detrás de las buenas decisiones que ha tomado este Gobierno".

Pero esa relación no le impide cuestionar al expresidente. "Tengo ojos en la cara", asegura. Rufián insiste en que no puede aceptar que se aplique una vara de medir diferente en función de quién sea la persona implicada. "Hay cosas que no puedo explicar", reconoce. "Me niego a que no sea lo mismo que le encuentren un millón de pavos en joyas a Abascal que a Zapatero. A mí me parece igual de mal", afirma.

El dirigente de ERC sostiene además que el expresidente "aún tiene que explicar cosas que, de momento, no ha explicado". "Hay que decir la puta verdad y la puta verdad es que hay cosas que no puedes hacer", asegura. Rufián asegura que le costó mandar esos mensajes al expresidente porque "el cuerpo me pedía otra cosa", concretamente callarse y esperar a ver qué ocurría. Sin embargo, explica que leyó "14 veces el auto" y llegó a la conclusión de que debía pronunciarse, también públicamente en el Congreso. "Me costó mucho la intervención", reconoce.

En ese momento, el político catalán cree que "van a por ellos". "¿Que se cargan a Zapatero porque es un activo electoral? Sí. ¿Que Aznar y Felipe, peor? Sí. ¿Que Rajoy...? Sí". Pero marca una diferencia: "Pero es que nosotros somos otra cosa".

Después de aquella intervención, Rufián recuerda que se sentó en su escaño, miró el móvil y tenía un mensaje de Zapatero.

La conversación aborda también la cuestión del origen de las joyas. Gonzo recuerda que Zapatero había dicho en junio que disponía de diez días para explicar al juez de dónde procedían y que, pasados dos meses, el juez le ha dado tres días para hacerlo. Preguntado por si cree que podrá explicarlo de una manera que le convenza, Rufián es tajante: "No, no". A su juicio, puede ganar "la batalla legal", pero "la moral es más complicada".

"Repito, porque hay cosas que nosotros no podemos hacer", insiste. Y pone el foco en el comportamiento que, a su juicio, debe exigirse al espacio progresista: "La izquierda no puede robar". Para Rufián, responder a las críticas con el argumento del "y tú más" equivale a asumir las mismas prácticas: "El 'y tú más' es 'y yo también'".

La reflexión se produce en el marco del experimento social que plantea Salvados en el que participan cinco votantes de la izquierda dando su opinión sobre diversos temas de actualidad que preocupan al electorado progresista. Pero ellos no saben que Rufián está detrás de un falso espejo, escuchándoles.

El ático de Ayuso

Rufián vuelve sobre la diferencia que, según sostiene, existe entre cómo reacciona su electorado ante determinados casos y cómo lo hace el de derechas. "Y aquí se está viendo ese reflejo", señala, refiriéndose directamente a una votante de izquierdas descontenta que se abstuvo en las últimas elecciones y que participa en este debate. "Nuestra gente se queda en su casa. Y la derecha ficha". Es entonces cuando pone como ejemplo las polémicas relacionadas con Isabel Díaz Ayuso y sus áticos: "Todo este machaque con Ayuso, los áticos..., al votante de derechas le da igual, como si tiene siete pagados por Bin Laden. Es que le da igual".

"Ahora, ¿que esto sirve para poder movilizar a nuestra gente? Bueno, quizá sí, no lo sé".

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