En Salvados

Rufián se mira al espejo de los votantes de izquierdas: "Si Sumar, Podemos y la madre que parió no nos ponemos de acuerdo, merecemos que arrasen"

El contextoRufián escucha en secreto a cinco votantes de izquierdas debatir sobre vivienda, inmigración, seguridad, unidad y liderazgo mientras analiza sus críticas al otro lado de un falso espejo en Salvados.

Gabriel Rufián se enfrenta a una situación poco habitual: escuchar durante una hora y sin poder intervenir lo que cinco votantes de izquierdas piensan de él, de sus propuestas y del futuro del espacio progresista. Lo hace en Salvados, al otro lado de un falso espejo junto a Gonzo, mientras un grupo de ciudadanos debate sobre algunos de los asuntos más incómodos para la izquierda.

El experimento reúne a cinco personas de distintas generaciones y sensibilidades políticas: Bea, de 26 años y desencantada tras votar a Podemos en 2019 y abstenerse en 2023; Antonio, pensionista de 74 años y votante de Sumar; Laura, de 48 años y votante del PSOE; Lluc, de 22 años y votante de ERC; y Nieves, de 72 años y votante de Podemos.

Antes de que comience el debate, Gonzo explica a Rufián que tendrá que escuchar sin ser visto las opiniones del grupo. El portavoz de ERC reconoce que no es nuevo para él que hablen de él sin estar presente. "Sé que suena a entrenador o a futbolista, 'no leo nada, no veo nada', pero yo me aíslo bastante, porque si no es muy insano". "Si empiezas a leer todos los putos días lo que se habla de ti, que casi todo es un invento, te indignas... paso", admite.

Irene Montero, Rufián y el futuro de la izquierda

El primer escenario que plantea el programa gira en torno a Irene Montero. Ante un cartel ficticio con la exministra como protagonista y el lema "Paz, casa y trabajo", los participantes en el debate cuestionan los personalismos. Al otro lado del espejo, Rufián responde que son algo "inevitable".

Los votantes progresistas consideran que Montero se ha desgastado, aunque también apuntan que no hay ningún político de izquierdas que no esté quemado. Rufián escucha sus críticas y concluye lo que ya es por todos sabido: "El votante de izquierdas es durísimo". Según él, las reacciones serían muy diferentes si estuvieran ante cinco votantes de la derecha y la figura sobre la que debatir fuera José María Aznar.

El experimento incorpora después a Rufián junto a Montero en el cartel. "Qué cabrones", reacciona al verse como posible integrante de una candidatura conjunta. En general, los ciudadanos se muestran a favor de su figura, aunque también aparecen críticas.

La votante desencantada cuestiona que la izquierda esté simplemente desunida y sostiene que los partidos progresistas llevan ocho años en el Gobierno sin que haya mejorado la vida de la gente ni se haya frenado a la extrema derecha. Rufián admite que esa crítica tiene sentido y, al escucharla, concentra su atención en ella: "Tiene la puta razón. Si no somos capaces de que algo le haga ir a votar, nos vamos al carajo".

El debate llega así a una de las grandes cuestiones del programa: quién debería liderar una alternativa a la izquierda del PSOE. Ante la posibilidad de presentarse junto a Irene Montero, Rufián responde: "Ese frente de izquierdas se podría hacer en Cataluña, pero más allá, sería falsearme a mí mismo". Sí deja abierta la puerta a que ERC y Podemos puedan presentarse conjuntamente o alcanzar un pacto en Cataluña: "Se trata de no robarnos votos entre nosotros". Otra de las opciones sería plantear a Podemos que no se presentara en Cataluña y que a cambio ERC les apoyara en Madrid.

La "marcha atrás"

El pronóstico de Rufián sobre Cataluña: "En las próximas elecciones puede llegar a ser el territorio con más fascismo en su Parlamento"

Uno de los momentos más relevantes se produce cuando los participantes valoran la decisión de Rufián de concurrir a las próximas elecciones únicamente por Esquerra Republicana en Cataluña. Las opiniones son diversas. Algunos consideran que es un error porque preferirían verlo participar en la política nacional, mientras otros creen que es un acierto porque podría obtener más votos en Cataluña concurriendo con ERC que formando parte de una coalición.

También aparece una tercera posición: la de quienes consideran que su decisión puede tener sentido desde el punto de vista político, pero critican la sucesión de cambios en torno a una posible candidatura unitaria de la izquierda. "Ahora sí vamos a generar una propuesta de unidad, ahora no, ahora sí, ahora no, ahora primarias en la izquierda, ahora no sé qué", resume una de las posiciones expresadas durante el debate.

Gonzo traslada entonces a Rufián las críticas y le pregunta directamente "a qué ha venido esta marcha atrás". El portavoz de ERC rechaza la idea de que la solución pase por asumir un liderazgo personal y esperar que el resto lo siga. "Creo que eso sería una mala cosa", responde.

"Si Sumar, Podemos y la madre que nos parió no nos ponemos de acuerdo..."

La conclusión al escuchar a los miembros de este 'focus group' es clara: "Si Sumar, Podemos y la madre que nos parió no nos ponemos de acuerdo, nos merecemos que nos arrasen". Los votantes de izquierda se enfrentan a un lema imaginario creado por el programa: "Juntos para que no gobierne la derecha". El votante de ERC da con una de las claves: "¿Y qué? Y una vez que no manda la derecha, ¿qué?". Él mismo reconoce, sin saber que el portavoz de ERC le está escuchando, que no elegiría a Rufián para liderar ese frente. "No me pilla", dice entre risas el político al otro lado del espejo.

Aunque algunos participantes aseguran que votarían a Rufián a nivel nacional, él insiste en que no se ve fuera de Cataluña. También sitúa el próximo ciclo electoral catalán como un momento especialmente delicado: "En las próximas elecciones puede llegar a ser el territorio con más fascismo en su Parlamento". Pero tiene esperanza en que ello no ocurre y que Aliança Catalana no obtenga tantos votos como muchos esperan.

También habla sobre su propia estrategia: "Yo quiero someter al Estado y al PSOE, lo venimos haciendo los últimos seis años". Y reivindica el papel de Esquerra en la aritmética parlamentaria recordando que "en este país, Albert Rivera sería vicepresidente si Bildu y ERC no se hubieran cuadrado".

Rufián tampoco desvela qué le dicen en ERC cuando plantea que hay que "hacer algo distinto": "Esta pregunta es cabrona". Durante la entrevista reconoce, además, que en los últimos meses ha pensado "todos los días" abandonar ERC y la política.

Ante una posible candidatura en Cataluña junto a Urtasun y Ada Colau, no cierra las puertas: "Si no, tendremos que volver a Soto del Real a ver a la gente". Sobre la exalcaldesa de Barcelona, añade que "ha sido una extraordinaria activista, pero una alcaldesa, como cualquier otra persona con enormes responsabilidad, con déficits", aunque matiza: "pero si arrastra un voto, me vale".

"No está de moda el fascismo, sino el 'hijoputismo'"

El auge de la extrema derecha es otro de los asuntos que atraviesa el experimento. Rufián rechaza la idea de que España esté formada por "millones de fascistas" y plantea otra lectura: "No está de moda el fascismo, sino el 'hijoputismo".

En ese contexto, habla también de una parte de la clase trabajadora que canaliza su malestar contra quienes tienen todavía menos recursos: "Hay algo peor que ser pobre, que es echarle la culpa a alguien más pobre".

La vivienda, el problema que "está arrasando a la izquierda"

La vivienda ocupa otro de los grandes bloques del programa. Rufián considera que se trata de una cuestión determinante para el futuro electoral de la izquierda: "Nada de lo que hemos hecho y ha hecho este Gobierno, por muy bueno que sea, sirve si no se soluciona este tema".

Defiende la propuesta de gravar el rentismo y señala directamente al Partido Socialista: "Por lo que sea, el PSOE siempre la bloquea". También sostiene que existen medidas que podrían adoptarse de inmediato: "Esto mañana, en el Consejo de Ministros, con un Real Decreto, se puede hacer".

Cuando Gonzo le pregunta por qué el problema de la vivienda no se ha solucionado después de ocho años de Gobierno, responde con contundencia, de nuevo, señalando al PSOE: "Cada vez que puede escoger elige la peor opción".

Rufián considera, además, que el PSOE ostenta el poder pero no necesariamente ejerce el mando sobre todas las decisiones y pone como ejemplo la política de vivienda: "Lo primero que hace Pedro Sánchez para hablar de vivienda es reunir a las grandes constructoras". Cree que tienen "miedo" a los grandes poderes (señala que los grandes corruptores siempre son constructoras) y advierte al presidente: "Usted va a ir fuera por cobardía en lo social".

Seguridad e inmigración: los debates incómodos para la izquierda

Rufián, sobre la crisis de Ceuta: "Si el Gobierno sigue mintiendo a la ciudadanía, como el PP con el 11M, y sigue callando..."

El experimento aborda también dos cuestiones especialmente difíciles para el espacio progresista: la seguridad y la inmigración.

Sobre la primera, Rufián reconoce que la izquierda no puede ignorar la percepción de inseguridad, aunque no cree que se corresponda exactamente con la realidad: "Si la gente siente que no está segura, llega Abascal y se lo come todo".

La inmigración le enfrenta a otro de los debates más complejos. Sobre la crisis migratoria de Ceuta, admite que está "harto de tener razón". "La teoría me la sé, pero la práctica es un reto". También cuestiona que el rechazo se dirija de la misma manera hacia todas las personas migrantes y pone como ejemplo a quienes tienen dinero: "Hay mucho jeque que va por Serrano o por Gracia con una mujer tapada hasta los ojos que entra en Loewe; ese no molesta".

Gonzo le plantea entonces una de sus propias consignas, "el que la hace la paga, se llame Antonio, Nicolai o Hassan", y le pregunta si ese mensaje no supone relacionar migración y seguridad. "El 'Vaquilla' de los 80 era de La Mina de Barcelona; ahora es de otro sitio. ¿Eso es racista decirlo? Es la puta verdad", insiste el portavoz de ERC, quien opina que la izquierda tiene que entrar en estos grandes debates.

También habla sobre la crisis de Ceuta: "Si el Gobierno sigue mintiendo a la ciudadanía, como, salvando las distancias, el PP con el 11M, y sigue callando...". Además, sostiene que el problema no puede entenderse únicamente desde la perspectiva migratoria: "Es una agresión externa por parte de un estado que de forma recurrente utiliza a su propia gente para desestabilizar a otro país".

De los "pseudoperiodistas" a TikTok: la estrategia para llegar al votante

El experimento también sirve para que Rufián escuche cómo perciben los ciudadanos su particular estilo comunicativo. Los participantes destacan su forma directa y combativa de intervenir en el Congreso y su capacidad para conectar con parte de la ciudadanía.

Rufián reconoce que trabaja para conseguirlo y asegura que ahora está "obsesionado con llegar a la gente cabreada". Confiesa, además, que una de las frases que más le ha dolido escuchar es que no tenía ideología, sino ideas.

Defiende que para llegar a determinados sectores hay que utilizar otros canales y explica su conocida afirmación de que prefiere "estar en TikTok que en bibliotecas". "La gente en el Metro cuando vuelve de currar no se lee el manifiesto comunista", explica.

Sobre su actitud ante determinados "pseudoperiodistas", asegura que el hecho de "haber tratado con mucho cabronazo" le ha enseñado a que hay que responder "como decía 'la Pantoja': 'dientes'". También explica cuál considera que debe ser su objetivo: "Mi trabajo no es que me aplauda el convencido, sino entrar en la cabeza del que duda". Cree que eso puede conseguirlo respondiendo a estos agitadores en un tono más sosegado, sin tirar el micrófono al suelo ni ignorarles. Hacer esto último, para él, sería perder la oportunidad de llegar a esa gente que ve el vídeo en redes, pero que no sabe qué medios están financiados por la extrema derecha o, según afirma, por Isabel Díaz Ayuso.

Para él, la fórmula para conectar con ese electorado pasa por "la ironía, el humor, la claridad y ser alguien normal con el que se tomarían una cerveza".

Rufián rechaza un tándem con Sánchez

El debate sobre la unidad llega también a la relación entre la izquierda a la izquierda del PSOE y el propio Partido Socialista. Rufián rechaza formar un tándem electoral con Pedro Sánchez -aunque en el grupo que debate hay incluso quien lo aplaudiría- y defiende que la izquierda debe mantener su propia identidad.

"La solución para frenar a la extrema derecha no es que nos hagamos todo del PSOE, sino someterle", sostiene. Y explica por qué no se presentaría en coalición con los socialistas: "Es un partido que tiene que tener un Pepito Grillo que le recuerde que es de izquierdas".

En su opinión, una candidatura situada a la izquierda del PSOE podría contribuir a mantener los actuales números: "Con un PSOE que se demuestra que tiene pecado, que llega debilitado, que la suma no da, nunca mejor dicho, que no se puede, nunca mejor dicho, hagamos algo que pueda sumar a la izquierda del PSOE para poder repetir la actual aritmética parlamentaria".

Zapatero y la "batalla moral"

La conversación termina abordando también la relación de Rufián con José Luis Rodríguez Zapatero y la imputación del expresidente. El dirigente de ERC asegura que solo puede decir cosas buenas de él porque siempre le ha ayudado. "Ayudó a sacar a nuestra gente de la cárcel", recuerda.

Reconoce que ha hablado con Zapatero después de su imputación aunque se niega a desvelar el contenido de esa conversación y admite que fue una charla difícil: "Hay que decir la puta verdad y la puta verdad es que hay cosas que no puedes hacer". Llegó a leer 14 veces el auto antes de mandar ese mensaje.

Sobre la explicación de Zapatero acerca del origen de las joyas, Rufián admite que ya no considera que pueda ofrecer una respuesta que consiga convencerle: "Quizá gane la batalla legal, pero la moral es más complicada".

También se refiere al ático de Isabel Díaz Ayuso y sostiene que ese tipo de asuntos tienen un efecto movilizador sobre el electorado progresista, aunque a la derecha le dé igual hasta que tenga "siete áticos pagados por Bin Laden", bromea.

El encuentro

Después de más de una hora escuchando a los ciudadanos sin poder intervenir, Rufián entra en la sala y responde finalmente al grupo. El político catalán propone fichar a Bea, la votante desencantada que se abstuvo en las últimas elecciones. "Pues lo tienes complicado", responde la joven con simpatía y honestidad.

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