En Salvados

Teresa Rodríguez, sobre la crisis en Ceuta: "El problema no es de convivencia, es de fascismo"

Teresa Rodríguez analiza en Salvados la situación en Ceuta. Desde Cádiz, la exdirigente de Podemos denuncia la deshumanización de los migrantes y el auge del racismo.

Desde la tranquilidad de su casa de Cádiz, Teresa Rodríguez se mantiene informada de todos los asuntos de actualidad sin perder de vista que lo importante para ella ahora es cuidarse y descansar. La exdirigente de Podemos y coportavoz de Adelante Andalucía se recupera de un cáncer de mama alejada del ruido político, pero no duda en dar su opinión y criticar con dureza las posturas políticas pasadas y presentes y propias y ajenas cuando Gonzo así se lo pide.

Uno de los asuntos abordados en este programa de Salvados, como no podía ser de otra manera, es la situación en Ceuta. Ella lo vive "desde la comprensión absoluta de lo que es vivir en una ciudad donde de repente hay decenas de miles de personas sin ningún tipo de atención pública, hasta el aprovechamiento de la situación por parte de la derecha y la extrema derecha, hasta la absoluta deshumanización de las personas que atraviesan la frontera". "Es todo un drama, es una ratonera", sentencia.

Una especie de "experimento social" que, a su juicio, a la derecha y a la extrema derecha no le conviene resolver: "A ellos les va muy bien con que siga esa bomba activada en Ceuta, ninguno de ellos quiere resolver la situación dando una salida digna a los migrantes, descongestionando la ciudad. A ellos le viene superbién que aquello se quede allí porque es una especie de altar a los valores que quieren defender para el conjunto del Estado".

Preguntada por si es "un marrón para la izquierda tener que proponer soluciones" ante este escenario, ella responde con convicción que a veces hay que "defender posiciones que no son populares en ese momento", y aprovecha para dar un tirón de orejas a quien ella considera que no lo hace. "Uno no tiene que defender siempre lo que piensa que va a tener más apoyo por parte de la sociedad", sentencia, sobre todo si lo que se quiere es "cambiar la realidad".

Ella tiene una serie de líneas rojas que no está dispuesta a atravesar. "¿A mí qué me ha llevado a meterme en política, con lo bien que yo estaría en mi instituto, con mis niñas y dedicándome al pádel y cosas así? Pues me ha llevado a la política precisamente el no poder soportar la injusticia. ¿Cómo voy a tolerar una injusticia de esas características que es tan evidente?", dice refiriéndose a la situación de los migrantes.

"Hay otras que son mucho más debatibles, pero esa... Nosotros hemos explotado durante décadas, durante siglos al sur global y ahora estamos generando una fosa común en el Mediterráneo", lamenta, para después añadir que no solo lo dice ella, sino también "la Iglesia, el Papa y hasta el obispo más facha", que defienden que "esas vidas merecen la pena".

"¿Tú como te vas a callar eso? Por más que te digan en redes sociales lo que tengan que decir, que me da igual", insiste. Cuando Gonzo trae a la memoria las imágenes que se vieron en el ayuntamiento valenciano, en Tabares, de varios menores persiguiendo a un chaval marroquí al grito de "invasor" y agrediéndole mientras lo grababan, ella asegura que el problema no es "de convivencia", sino de "fascismo". "Hay fascistas hay corriendo a sus anchas con la legitimidad de algunas voces públicas", denuncia.

Rodríguez se refiere a las declaraciones de Figaredo, diputado de Vox, de forma explícita, -cuando dijo que había que cazar a los migrantes "uno a uno"- y llega a referirse a él como "el tontajo este de las gafas". "Habrá quien lo escuche y diga: 'Pues vamos allá. Si se puede en la tele, lo puedo hacer yo'", comenta. "Con esa valentía que te da el apoyo de tus portavoces, ¿por qué no? Si se construye ese marco, ¿por qué no? Está como legitimado".

Sin embargo, cree que "si la gente se moviliza contra el fascismo y contra el racismo, quienes se van a ver señalados son los fascistas". "Lo hemos visto en Oviedo con la caseta de la feria de la Asociación LGTBI. Sale a la calle toda la ciudad y los dos o tres tontajos que cometen esa barbaridad dirán: 'Mañana a lo mejor no puedo salir a la calle, me quedo en casa un tiempito'", reflexiona.

"Hay que hacerlo en cada sitio donde se producen este tipo de agresiones fascistas. Pero el problema no es de convivencia, es de fascismo. Cuando conviven las personas en unas condiciones dignas, en los institutos, hay nenes migrantes por todos lados y se llevan superbién los nenes. Yo he tenido niños a los que he dado clases de español en mi instituto, que son ucranianos, marroquíes, suizos, niños que vienen y no saben español, y ellos son amigos", afirma.

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