¿Se puede parar a Trump?

De la 'doctrina Monroe' a la 'doctrina Donroe': Trump redibuja un nuevo imperialismo yanki

¿Por qué es importante? Han pasado más de 200 años desde que viera la luz la 'doctrina Monroe' que consideraba a Latinoamérica 'el patio trasero' de Estados Unidos. Ahora, Donald Trump se agarra a ella para sus intervenciones en Venezuela y sus amenazas a Cuba o Colombia.

Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló, Estados Unidos no tardó en estrenar 'The Monroe Doctrine', una película patriótica a color que refrescaba la historia de James Monroe, el presidente de Estados Unidos entre 1817 y 1825 que había instaurado aquello de que "América (también la del Sur), para los americanos".

Aquello fue conocido como la 'doctrina Monroe' cuyo fundamento básico, explica Jesús Núñez Villaverde, codirector del Instituto sobre Conflictos y Acción Humanitaria, era que "todo el continente tenía que ser un dominio sólo para Estados Unidos y que los europeos tenían que quedar fuera". 

De aquello se acuerda ahora Donald Trump, que saca pecho y afirma haberse 'pasado el juego' de la doctrina Monroe, aunque por el camino haya cambiado unas cuantas reglas.

"Ahora la llaman la doctrina Donroe", se vanagloria el actual inquilino de la Casa Blanca, con un juego de palabras mejorable que, de paso, le sirve para el autohomenaje.

Chile, de Allende a Pinochet, Kissinger mediante

Sin embargo, Trump no es el primero que sigue los pasos del quinto presidente de la historia de Estados Unidos. "Desde la desintegración del imperio español y el desarrollo de las repúblicas en América del Norte y del Sur, la del norte ha buscado siempre controlar los mayores recursos de la América española", sostiene Joan Garcés, el que fuera colaborador de Salvador Allende.

Así lo vivió el propio Joan a principios de los 70, cuando Allende se convirtió en el primer presidente marxista elegido en las urnas que llegaba al corazón del capitalismo.

Según cuenta Garcés, "el mismo día en que Allende inició su mandato, el consejero de Seguridad Nacional del presidente Nixon, Henry Kissinger, le envió un memorándum y le dice a Nixon: 'Debemos utilizar toda la capacidad de Estados Unidos para impedir que se consolide el Gobierno elegido en Chile'".

Joan recuerda cómo la gran potencia norteamericana usó "sus recursos, lícitos e ilícitos" para desestabilizar el país mediante actos de sabotaje, bloqueo financiero o sobornos a políticos y militares para "crear las condiciones del golpe militar y la instauración de una dictadura".

De ello fue Garcés testigo directo. Acompañó a Allende hasta pocos minutos antes de su muerte y vio cómo soldados del ejército asediaban la sede presidencial mientras cazas estadounidenses la bombardeaban.

Esas fueron las últimas bombas hasta el pasado 3 de enero en Caracas. "Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha utilizado la subversión interna para crear gobiernos que le sean adeptos", apunta Garcés.

Trump se esconde menos que Nixon

Pinochet hizo correr la sangre. Dejó miles de muertos y desaparecidos con la complicidad de la Casa Blanca, como demuestran nuevos documentos desclasificados en Estados Unidos.

Sin embargo, Joan ve una notable diferencia entre la intervención norteamericana de décadas pasadas y cómo se hace ahora con Donald Trump: "Antes se hacía lo mismo, pero de forma encubierta. Se hablaba de operaciones secretas de los servicios de información norteamericanos. Hoy en día esas intervenciones se anuncian".

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