Los costes han aumentado
Ni fabricar, ni transportar: pequeñas empresas buscan alternativas ante las consecuencias económicas de la guerra en Irán
Molecor es una pequeña multinacional española que se dedica a la transformación de plástico. Solo su materia prima, se ha encarecido un 60% y su dueño cree que em pocas semanas la cifra incluso aumentará, por lo que tendrá que subir el precio a sus clientes.
Las gasolineras no son las únicas instalaciones que sufren los estragos, sobre todo económicos, de la guerra en Irán y la imparable escalada de tensiones por parte de Estados Unidos y su líder, Donald Trump, e Israel y su mandatario, Benjamin Netanyahu.
Hay empresas como la de Ignacio en Loeches, Madrid, que venden sus productos también en Latinoamérica o Asia. Sin embargo, para fabricar y trasladar necesita aquello que cada vez escasea más, el petróleo.
"Molecor es una pequeña multinacional española que se dedica a la transformación de plástico, es el PVC (policloruro de vinilo) orientado. Es un material que se compone de dos componentes: la mitad es el petróleo, el otro viene de la sal común", explica Ignacio Muñoz de Juan.
Así que lo que pasa en el estrecho de Ormuz, afecta al PVC que llevan los tubos de nuestros bolígrafos, las bolsas en las que se mete la sangre que donamos, los hules en los que comemos o las tuberías ultra resistentes que por debajo de nuestras calles transportan agua.
"Fabricamos tuberías para agua, principalmente agua presión. Desde un pantano llevamos agua a un centro de distribución, de ese centro recorre por nuestras calles una serie de tuberías que van llevando agua a los edificios. Trabajamos en todo lo que es fuera del edificio", añade. No obstante, los costes de producción en esta empresa han subido.
Solo su materia prima, el plástico, se ha encarecido un 60% e Ignacio cree que en unas pocas semanas la cifra incluso aumentará, por lo que tendrá que subir el precio a sus clientes.
"Después del inicio de la guerra ha habido un incremento tremendo en materias primas. Además, es un incremento que nunca habíamos visto porque es muy rápido. Está pasando de semana en semana. Pero no es solo materia prima, también es transporte que lo usamos mucho. Básicamente los tubos hay que transportarlos y llevarlos a las obras. Estamos teniendo un impacto económico tremendo", revela.
Para él lo peor es la incertidumbre y es que, de momento, están tirando con stock que aún tenían en sus almacenes y lo que consiguen reciclar: "Conseguimos recolectar materia prima de edificios que se derriban, de tuberías que se desentierran y conseguimos hacer una recolección y una limpieza y un uso, pero esto siempre es algo todavía muy pequeño, puede ser un 10% de la materia prima".
Pero este reciclaje, ahora mismo es residual por lo que Ignacio mira al norte de Europa, donde ya se trabaja con basura para sustituir al petróleo. "Sé que se está haciendo química orgánica sacando etileno de basura en norte de Europa. En Noruega hay proyectos de este tipo, pero esto de luego no va a ser para mañana. Si esto es así todo el mundo en Europa, en el mundo, verán las orejas al lobo y estas fuentes alternativas de polímeros podrán ponerse en marcha. Eso sí, va a tardar años, estamos hablando de la próxima década".
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