laSexta Columna
La izquierda que gana cuando se ocupa de lo que importa: vivienda, la receta de Berlín y Nueva York
En un mundo que parece girar cada vez más a la derecha, la izquierda también encuentra la forma de ganar. Berlín y Nueva York son dos ejemplos: alquileres asequibles, comida barata y soluciones concretas para una ciudadanía asfixiada. Viajamos a ambas ciudades para descubrir cómo la nueva izquierda ha vuelto a conectar con la calle.
Uno de cada cuatro berlineses ha optado el mes pasado por el partido de izquierda Die Linke, convirtiéndolo en el vencedor de las elecciones. En Nueva York, hace un año, Zohran Mamdani logró ser el primer alcalde musulmán y socialista de la ciudad. ¿Cómo lo han conseguido en un entorno profundamente derechizado?
¿Quién vive en la piña debajo del mar? Y sobre todo, ¿cómo paga el alquiler de la piña el bueno de Bob Esponja con el sueldo escuálido que le paga su explotador, el señor Cangrejo? Esa incógnita, y la simpatía que genera el personaje, le han llevado a protagonizar una de las pegatinas de campaña de Die Linke, el partido de izquierdas alemán que ha ganado las elecciones en Berlín con un discurso directo, claro y efectivo: alquileres asequibles.
En un mundo lleno de señales de giro obligatorio a la derecha hay izquierdas que ganan elecciones porque se demuestran útiles. En una ciudad como Berlín, donde, casi un siglo después del ascenso de la bestia parda, crece AfD con un discurso que enfrenta a pobres contra pobres por el color de su piel, el secreto de la victoria de Die Linke en las últimas elecciones es ser un movimiento callejero. Nos lo cuenta Jaime Martínez, un treintañero palentino que vive desde hace diez años en Berlín, afiliado a Die Linke, partido en el que ha llegado a la directiva.
En Berlín hay un 80% de personas viviendo en alquiler. En su ansiedad por los beneficios en cualquier sector, hay monstruos empresariales como Vonovia, que acapara alrededor de medio millón de viviendas en Alemania, decenas de miles en Berlín. Como las empresas no tienen sentimientos pero sí cuentas de resultados (Maricarmen en nuestro recuerdo), los alquileres llevan años subiendo en Berlín desde que las vonovias del mundo se hicieron con las casas en la ciudad. El mantenimiento de esas viviendas a veces también deja mucho que desear. Die Linke detectó que esas son las necesidades de los pobres en Berlín, y se lanzaron a las calles no sólo a pedir el voto o a denunciar, sino especialmente para preguntar cómo podían ayudar a esos inquilinos. En laSexta Columna hemos acompañado a Jaime y su comando callejero en una campaña puerta a puerta por los portales del alquiler social.
Pero Die Linke va más allá. Si el problema del alquiler son las viviendas privatizadas, exprópiense. En el diccionario mental actual expropiar suena como inmortal, unicornio o bienintencionado: algo imposible. Sin embargo, Jaime nos cuenta cómo en Berlín se decidió llevar la expropiación de viviendas a referéndum, y la población votó en un 60% a favor. Ahora, Die Linke, como fuerza más votada, en coalición con verdes y socialdemócratas, pretende comenzar a expropiar en 2028 miles de viviendas a empresas con más de 10.000 (sí, han leído bien) para recuperar un parque público asequible y bien cuidado.
Al otro lado del océano, en Nueva York, los pobres también viven asfixiados por el alquiler en la ciudad donde nació y se enriqueció como especulador inmobiliario Donald Trump (había heredado el negocio de papá, es cierto). Por eso, Zohran Mamdani, la nueva esperanza de los demócratas, ha decidido topar su precio. En laSexta Columna viajamos a Nueva York para conocer su programa, que también se dirige al estómago. Mamdani, en una ciudad donde es más barato cebarse con ultraprocesados que tomar comida sana, impulsa (como hace 100 años hicieron sus antecesores en plena Gran Depresión) mercados municipales subvencionados para que las verduras o los huevos no sean el nuevo caviar.
Mamdani, o Elif Eralp, de Die Linke, en Berlín, son representantes de una nueva generación de izquierdas que, entre otras cosas, tienen en común su origen migrante. Para muchos de sus votantes eso los convierte en uno de los suyos. A ojos de la derecha es un defecto, que unen a su "comunismo" y, en el caso de Alemania, al "antisemitismo", esa expresión que es como una llave Allen: se usa para montar, y sobre todo para desmontar, cualquier crítica al genocidio de Netanyahu y el ejército israelí en Gaza. Pero ante críticas sin fundamento, esta izquierda renovada responde con acciones.
Pónganse calzado cómodo y acompáñennos en laSexta Columna a las calles de dos continentes para conocer dónde y por qué gana la izquierda. Puede que aprendamos algo.