Astronomía, divulgación, descubrimientos, ecología, innovación...
LLUVIAS COPIOSAS
La aplicación de mapas de Google permite acceder a una capa con los lugares donde existe riesgo de inundación.
Tanto el clima como la climatología de nuestro planeta están cambiando. Aunque para muchos la tendencia son inviernos más cálidos con menos precipitaciones, lo cierto es que está previsión deja de cobrar sentido con inviernos lluviosos y fríos como el que estamos viviendo. Además de los fenómenos meteorológicos extremos a los que nos estamos enfrentando como consecuencia de estos cambios. Por lo que debemos estar preparados.
Las situaciones de crisis son cada vez más frecuentes, ya sea por alertar de temporal de nieve, incendios y riesgos de lluvias fuertes. Es por ello que es vital asegurarse las rutas más seguras. Las aplicaciones como Google Maps, han dejado de ser la solución para encontrar la ruta más rápida para convertirse en una herramienta vital, cuando hablamos de supervivencia. Incluyendo nuevas funciones como la visualización de riesgos por inundaciones graves.
Por la naturaleza de estas, a diferencia de otras catástrofes rastreadas por la app, estás presentan un desafío tanto visual como técnico. Delimitando las zonas de peligro convirtiéndose en un mapa de impacto en vez de en un mapa de lluvia.
A través de modelos de inteligencia artificial como flood hub de Google, es capaz de combinar datos históricos, con previsiones meteorológicas e imágenes satelitales, para predecir las áreas y mostrarlas en forma de polígonos rojos. Así que en el mapa encontramos las etiquetas de riesgo de inundación graves, en color rojo y junto a estas la hora de publicación y las fuentes oficiales.
A diferencia de otros eventos, estas carecen de un menú específico dentro de Google Maps como puede ser el tráfico, el transporte público o los incendios. Las cuales pueden ser activables según nuestras preferencias. En este caso se trata como una Alerta SOS basada en los eventos.
Apareciendo en el mapa solo cuando el algoritmo detecta una amenaza inminente o en curso. A diferencia de los incendios que son fácilmente detectables en tiempo real a través de satélites térmicos, en el caso del agua dependemos de la topografía. Lo que imposibilita crear una capa estática, en la que el agua se mueve, estanca y fluye. Es por ello que solo se pueden generar estas zonas afectadas temporales, en las que se intenta predecir la huella hídrica sobre el terreno real.
Para acceder a esta información, podemos pedirle a Google que nos muestra las zonas afectadas sobre el mapa, introduciendo en la barra de búsqueda el criterio riesgo de inundaciones, y podremos ver sobre el mapa todos los puntos afectados. En el panel lateral se incluye una advertencia "Las condiciones de inundación son aproximadas", algo que tenemos que tener en cuenta si vamos a visitar estas zonas, ya que predecir el comportamiento exacto del agua es altamente complejo. La herramienta nos da una conciencia situacional inmediata, para hacernos una idea de si estamos en una zona de riesgo. Aunque siempre debemos estar pendientes y priorizar la información oficial y las alertas de protección civil.
Gracias a estas alertas y la evolución de la tecnología de mapeo, tenemos la opción, no solo de consultar el tráfico, sino que tenemos acceso a alertas dinámicas impulsadas por inteligencia artificial, que contribuyen a la seguridad.