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EXPLICACIÓN CIENTÍFICA
¿Alguna vez te has preguntado por qué cuando sacas aire este se siente más caliente que el que inspiras? Nuestro cuerpo regula así la temperatura.
Intenta esto: sopla sobre tu mano y luego inspira aire desde ella, seguro que notas el truco. El aire que sale está templado y el que entra se siente más fresco. No es magia, sino una pequeña lección de física y biología que ocurre cada vez que respiras.
Cuando inhalamos, el aire del exterior, más frío y seco, pasa por la nariz y la garganta, donde nuestras mucosas lo humedecen y calientan hasta igualarlo a la temperatura del cuerpo, unos 36 o 37 °C.
En cambio, cuando exhalamos, el aire ya ha pasado por los pulmones y sale cargado de vapor de agua y calor, lo que explica por qué se nota tibio.
Además, nuestras terminaciones nerviosas en la lengua, la boca y la nariz detectan hasta las pequeñas diferencias térmicas y mandan la señal al cerebro.
Así, algo tan automático como respirar se convierte en un sistema natural de regulación y equilibrio.