MUCHO CUIDADO

Aumentan las picaduras de garrapata este verano: así debes actuar si te pica una

El Consejo General de Enfermería recuerda que una actuación rápida puede reducir el riesgo de enfermedades como la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.

Garrapata iStock

El Consejo General de Enfermería (CGE) ha advertido del aumento de las picaduras de garrapata durante los meses de verano y ha lanzado una serie de recomendaciones para prevenirlas y actuar correctamente en caso de sufrir una. La presencia de estos parásitos aumenta con las altas temperaturas y, en los últimos años, también ha crecido la preocupación por las enfermedades que pueden transmitir.

Una de las que más inquieta a los expertos es la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC), una enfermedad considerada emergente en Europa y cuya transmisión ha vuelto a situarse en el foco tras la reciente alerta registrada en la provincia de Salamanca. Aunque los casos siguen siendo poco frecuentes, las enfermeras insisten en que la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz.

Si se ha estado en contacto con la naturaleza o en una zona de riesgo, los profesionales sanitarios recomiendan revisar cuidadosamente todo el cuerpo, prestando especial atención a las axilas, ingles, cuero cabelludo, ombligo, cintura y detrás de las orejas. También aconsejan aprovechar la ducha para realizar una revisión completa, revisar a los niños y las mascotas y lavar la ropa con agua caliente al regresar a casa.

Quitar una garrapata con pinzas | iStock

En caso de encontrar una garrapata adherida a la piel, es fundamental retirarla cuanto antes. Para ello, debe sujetarse con unas pinzas de punta fina lo más cerca posible de la piel y tirar suavemente hacia arriba, sin aplastarla ni retorcerla. Después, hay que limpiar bien la zona con agua y jabón o un antiséptico y lavarse las manos.

Además, los expertos recomiendan guardar la garrapata en un recipiente cerrado con un papel ligeramente húmedo en su interior, por si fuera necesario analizarla posteriormente. También aconsejan vigilar el estado de salud durante las cuatro semanas siguientes y acudir a un centro sanitario si aparecen síntomas como fiebre, dolor de cabeza, malestar general o manchas en la piel, ya que una actuación precoz puede reducir el riesgo de complicaciones.