ASTRONOMÍA

Detectan una señal láser desde una galaxia a 8.000 millones de años luz que revela cómo era el universo primitivo

No se trata de un láser convencional, sino de un raro fenómeno astrofísico llamado megamáser.

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Un equipo internacional de astrónomos ha detectado una potente señal similar a un láser procedente de una galaxia situada a unos 8.000 millones de años luz de la Tierra. Este fenómeno, que ha viajado durante miles de millones de años hasta llegar a nosotros, permite observar cómo eran las galaxias cuando el universo tenía aproximadamente la mitad de su edad actual.

Aunque se habla de "láser", no se trata de uno como los que usamos en la vida cotidiana. En realidad, es un fenómeno natural conocido como megamáser, una emisión de ondas de radio extremadamente intensa que se produce en condiciones muy energéticas en el espacio.

Esta señal se originó en un sistema (HATLAS J142935.3–002836) donde dos galaxias están colisionando. Durante estos choques, enormes cantidades de gas se comprimen y ciertas moléculas, como el hidroxilo, amplifican la radiación de fondo, generando una emisión muy potente y coherente, similar a un láser, pero en forma de ondas de radio.

Lo más sorprendente es que esta señal ha podido detectarse gracias a un fenómeno predicho por Albert Einstein en 1915: la lente gravitacional. La gravedad de otra galaxia situada entre la fuente y la Tierra ha actuado como una lupa cósmica, amplificando la señal y permitiendo que llegue hasta nuestros telescopios.

Los científicos destacan que se trata del megamáser más lejano y brillante observado hasta ahora, lo que convierte este hallazgo en un récord y en una oportunidad única para estudiar el universo temprano.

Además de su espectacularidad, el descubrimiento tiene un gran valor científico. Este tipo de señales permite analizar procesos que de otro modo serían invisibles, como la formación de estrellas o las colisiones entre galaxias, ayudando a comprender mejor cómo evolucionó el cosmos.

En definitiva, esta "señal del pasado" no solo ha recorrido miles de millones de años para llegar hasta nosotros, sino que también abre una nueva ventana para estudiar los fenómenos más extremos del universo y entender cómo se formaron las galaxias que hoy observamos.

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