ESTUDIO CIENTÍFICO

¿Haces ejercicio por la mañana o por la tarde? El horario puede marcar la diferencia en tu salud

No solo importa cuánto ejercicio haces, sino también cuándo lo practicas.

Mujer haciendo ejercicio con mancuernasFreepik

La ciencia lleva años respaldando que hacer ejercicio es uno de los hábitos más efectivos para prevenir enfermedades y mantenerse en forma. Sin embargo, nuevas investigaciones apuntan a que no solo importa cuánto te mueves, sino también cuándo lo haces.

Un estudio reciente ha encontrado que las personas que realizan actividad física de forma regular a primera hora de la mañana presentan un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiometabólicas, como la enfermedad de las arterias coronarias, la hipertensión, la diabetes tipo 2 o la obesidad, en comparación con quienes entrenan más tarde.

El análisis se basa en datos de más de 14.000 personas, combinando historiales médicos con registros de frecuencia cardíaca obtenidos mediante dispositivos de actividad durante un año. A diferencia de estudios anteriores, los investigadores no se centraron en el tipo de ejercicio, sino en cómo respondía el cuerpo a él, identificando periodos de actividad a partir del aumento sostenido de la frecuencia cardíaca.

Los resultados muestran diferencias significativas: quienes hacían ejercicio por la mañana tenían un 31% menos de probabilidades de padecer enfermedad coronaria, un 18% menos de sufrir hipertensión y hasta un 35% menos de riesgo de obesidad. Además, el tramo entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana se asoció con los mejores indicadores de salud.

Aun así, los expertos advierten que estos datos muestran una relación, pero no demuestran causa directa. Es decir, no está claro si entrenar temprano es lo que mejora la salud o si las personas que lo hacen ya tienen hábitos más saludables en general.

Factores biológicos como el ritmo hormonal, el descanso o incluso la genética podrían influir en estos resultados. También entran en juego aspectos conductuales: empezar el día con ejercicio podría favorecer mejores decisiones a lo largo de la jornada, como una alimentación más equilibrada o mayor nivel de actividad.

Pese a todo, el mensaje principal se mantiene: cualquier ejercicio es mejor que ninguno. Pero este estudio abre la puerta a considerar el momento del día como un elemento más a tener en cuenta en las recomendaciones de actividad física.

En definitiva, moverse sigue siendo clave para la salud, pero hacerlo por la mañana podría aportar beneficios adicionales que hasta ahora habían pasado desapercibidos.

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