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ENERGÍA RENOVABLE
El dispositivo funciona sin sensores ni motores y se adapta a las necesidades energéticas de cada momento.
Un equipo de la Universidad de Harvard ha presentado un nuevo sistema de energía solar que busca superar una de las principales limitaciones de esta tecnología: su falta de adaptación a la demanda real de energía.
A diferencia de los paneles solares tradicionales, que generan electricidad independientemente de las necesidades del momento, este dispositivo es capaz de alternar de forma automática entre producir electricidad o calor en función de la temperatura ambiente.
El sistema se basa en un diseño sencillo que combina una lente de Fresnel, una cavidad con agua y una pequeña célula fotovoltaica. Su funcionamiento depende de un principio físico: cuando el agua está en forma de vapor, la lente puede concentrar la luz sobre la célula solar, generando electricidad. Sin embargo, cuando la temperatura baja y se produce condensación, esa capacidad de enfoque disminuye y la radiación solar se aprovecha como calor para el interior.
Este cambio se produce de manera pasiva, sin necesidad de sensores, motores ni sistemas electrónicos. El propio entorno activa el mecanismo, lo que reduce la complejidad técnica y los costes.
En las pruebas realizadas, el sistema cambiaba de modo alrededor de los 15 °C. Por encima de esa temperatura, priorizaba la producción eléctrica; por debajo, se orientaba hacia la generación de calor.
Los resultados apuntan a una alta eficiencia en modo térmico: el dispositivo puede convertir cerca del 90% de la luz solar en calor, superando ampliamente a sistemas convencionales que combinan paneles solares con calefacción eléctrica. Además, en condiciones cálidas, la concentración de luz sobre la célula solar también aumenta, mejorando su rendimiento.
No obstante, la tecnología aún presenta limitaciones. Su eficacia depende del ángulo de incidencia del Sol, lo que reduce su rendimiento en determinadas horas del día o épocas del año al no contar con sistemas de seguimiento solar.
A pesar de ello, los investigadores ven un gran potencial en esta solución, especialmente para su integración en edificios, invernaderos o incluso vehículos. Su bajo coste y simplicidad podrían convertirla en una alternativa complementaria a los paneles solares actuales, ofreciendo una forma más flexible de aprovechar la energía del Sol en un contexto de creciente demanda energética.