ANIMALES

Llega la procesionaria: qué hacer si afecta a tu mascota y cómo prevenir riesgos

El aumento de estas orugas en parques y pinares obliga a extremar la vigilancia, ya que su contacto puede provocar reacciones graves en perros y otros animales.

Con la llegada de los meses más templados, la oruga procesionaria vuelve a aparecer en parques, jardines y zonas de pinar, convirtiéndose en un peligro para las mascotas. Su característico desplazamiento en fila puede llamar la atención de los perros, pero el contacto con sus pelos urticantes puede causar inflamación, dolor intenso e incluso complicaciones graves si el animal los inhala o ingiere.

Estos insectos reciben este nombre debido a la curiosa manera de desplazarse por el suelo, formando características hileras o filas, como si de una procesión de Semana Santa se tratase. Unos animales muy curiosos en anatomía, pero que guardan un arma de doble filo. En ese sentido, estas orugas poseen unos pelos diminutos, llamados tricomas, de los que se desprenden al sentirse amenazadas y que pueden tener un efecto urticante que al entrar en contacto con la piel o las mucosas de los humanos y animales.

Si una mascota entra en contacto con la procesionaria, los síntomas suelen aparecer rápidamente: salivación excesiva, hinchazón en la lengua o el hocico, nerviosismo o dificultad para respirar. Ante cualquier sospecha, los veterinarios recomiendan evitar que el animal se rasque o lama la zona afectada, lavar suavemente con abundante agua sin frotar y acudir de inmediato a un centro veterinario, ya que una actuación rápida puede ser clave para evitar lesiones más serias.

La mejor protección sigue siendo la prevención. Durante la temporada de procesionaria, conviene evitar pasear por zonas con pinos donde se hayan detectado nidos, mantener a los perros controlados para que no olfateen orugas en el suelo y estar atentos a señales de alerta en parques o caminos. También es recomendable revisar el entorno habitual de paseo y elegir rutas alternativas si hay presencia de estas orugas.

Los expertos recuerdan que cada año se registran numerosos casos de mascotas afectadas, por lo que la vigilancia y la información son fundamentales para reducir riesgos. Con precaución y actuación rápida, es posible disfrutar de los paseos sin poner en peligro la salud de los animales.

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