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Esta variante provoca un síndrome pulmonar grave y destaca por su alta letalidad y su inusual transmisión entre humanos.
La confirmación de que el brote detectado en el crucero MV Hondius corresponde a la cepa de los Andes ha puesto el foco en una de las variantes más peligrosas del hantavirus. La Organización Mundial de la Salud ha identificado este tipo concreto, conocido como ANDV, como el responsable de los casos registrados, algunos de ellos mortales.
Dentro de la familia del hantavirus (existen 38 especies reconocidas), la cepa de los Andes destaca por dos motivos clave: su elevada letalidad y su capacidad, poco común, de transmitirse entre personas. Mientras que la mayoría de estos virus solo se contagian a través del contacto con roedores infectados, esta variante ha demostrado que también puede propagarse entre humanos en situaciones de contacto estrecho y prolongado.
Este virus es predominante en regiones del sur de América, especialmente en países como Argentina, donde está asociado al llamado síndrome pulmonar por hantavirus. Se trata de una enfermedad grave que puede derivar en complicaciones cardiorrespiratorias severas y cuya tasa de mortalidad puede acercarse al 40% en los casos más graves.
El origen de este comportamiento diferencial está en su reservorio natural: el ratón colilargo, una especie presente en el cono sur. Habitualmente, el contagio se produce al inhalar partículas contaminadas procedentes de excrementos o secreciones de estos animales, aunque desde finales de los años noventa se ha documentado la transmisión entre personas en brotes concretos.
Aunque el contagio entre humanos no es tan "fácil" como en otros virus respiratorios, la combinación de gravedad y capacidad de transmisión convierte a la cepa de los Andes en una de las más vigiladas por la comunidad científica. Por ello, su detección en el brote del Hondius ha activado medidas de control más estrictas para evitar nuevas infecciones.