CIENCIA

La paradoja de Fermi: Si hay alienígenas, ¿dónde están todos?

Ante lo vasto que es el universo conformado por miles de millones de galaxias y planetas es muy probable que en otro lugar también se haya producido la vida, sin embargo, si ha sido así ¿por qué todavía no hay evidencia de ello? Este es el principio de la paradoja de Fermi.

En 1950 el físico Enrico Fermi se planteó una interesante cuestión ¿Somos los seres humanos la única civilización avanzada en el Universo? pero si no lo somos ¿Dónde están los demás? Todo surgió a raíz de su trabajo en el proyecto Manhattan en el que colaboró para construir la Bomba atómica. Fermi se respondió a sí mismo tras esta experiencia ya que pensaba que si hubiera otras civilizaciones avanzadas como los humanos habrían creado también tecnología o armas para la defensa o incluso el propio exterminio, cómo él mimos estaba viviendo en ese momento.

Curiosamente diez años después el radioastrónomo Frank Drake realizó una ecuación para estimar la cantidad de civilizaciones que en nuestra galaxia serían susceptibles de poseer señales de radio detectables. Añadiendo una visión más positiva del asunto, ya que siendo el Universo tan grande y vasto no se puede desechar por completo que no exista otro tipo de vida. No obstante, aquí vuelve a entrar la paradoja de Fermi, ya que si al menos en nuestra galaxia hubiera otras formas de vida avanzadas ya se debería haber detectado algún tipo de evidencia.

Vía Láctea | JAVIER LUMERAS

No obstante, ante esta duda de por qué todavía no se ha podido comprobar la existencia de otras civilizaciones, la ciencia tiene varias hipótesis.

En primer lugar estaría, la de El Gran Filtro, esta hipótesis señala la existencia de una gran barrera evolutiva que pocas especies habrían podido superar, es decir, que puede que realmente haya otras formas de vida pero menos desarrolladas que las del planeta Tierra.

Por otro lado, otra de las hipótesis es que simplemente estemos buscando en la frecuencia o el momento equivocado.

Resolver esta paradoja no es solo cuestión de curiosidad es entender nuestro propio destino como especie tecnológica. El silencio del espacio podría ser un aviso o una oportunidad de ser los pioneros en una galaxia joven.

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