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¿LO SABÍAS?
La clave está en evitar que enfermedades comunes pongan en riesgo la misión o obliguen a retrasarla.
Antes de cada misión espacial tripulada, los astronautas pasan por un periodo de aislamiento que puede parecer exagerado para quienes estamos en tierra. Sin embargo, esta cuarentena es una medida clave para proteger la salud de la tripulación y la propia misión.
En las semanas previas al despegue, los futuros astronautas reducen al mínimo su contacto con otras personas. Evitan lugares concurridos, limitan las visitas y siguen estrictas pautas de higiene durante al menos dos semanas. El objetivo es claro: evitar que una infección común, como un resfriado o una gripe, llegue con ellos al espacio, donde incluso una dolencia leve puede convertirse en un problema serio.
Esta práctica forma parte de lo que la NASA denomina Programa de Estabilización de Salud, una rutina que se aplica desde hace décadas en vuelos espaciales tripulados. Aunque el aislamiento posterior al regreso a la Tierra ya no es obligatorio como en los tiempos del programa Apolo, el periodo antes del lanzamiento sigue siendo esencial porque en el espacio las oportunidades de recibir atención médica son muy limitadas y cualquier síntoma puede poner en riesgo a toda la misión.
Este año, con la misión Artemis II, que pretende llevar a astronautas alrededor de la Luna (el primer vuelo tripulado de este programa en más de medio siglo), la cuarentena se puso en marcha a finales de enero para los cuatro integrantes de la tripulación. Sin embargo, tras el aplazamiento del lanzamiento previsto inicialmente por problemas técnicos en el cohete, los astronautas salieron temporalmente de ese aislamiento para retomar entrenamientos mientras se trabaja en una nueva fecha de despegue, ahora prevista para marzo.
La razón por la que esta cuarentena es tan estricta tiene que ver tanto con la complejidad de las operaciones en el espacio como con el hecho de que, una vez que la nave está en órbita o rumbo a la Luna, no hay "plan B" para tratar una enfermedad común. Incluso síntomas aparentemente leves, como un dolor de oído o un resfriado, pueden afectar la capacidad de los astronautas para realizar tareas críticas en condiciones de microgravedad.
En resumen, la cuarentena previa al lanzamiento es una inversión mínima para maximizar las posibilidades de éxito de una misión espacial y garantizar que quienes viajan al espacio lo hagan en las mejores condiciones de salud posibles.