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CURIOSO
Aunque se detecte un fallo de motor, la seguridad de los aviones y la formación de los pilotos hace posible tomar control de la situación sin que caiga de forma instantánea del cielo.
Aunque el miedo a volar es algo muy común, la realidad es que los aviones son mucho más seguros de lo que se puede llegar a pensar. Tanto es así que incluso sin uno de sus motores, el avión podría seguir manteniéndose en el aire.
No es imposible: un fallo en el motor de un avión podría suceder, sin embargo, gracias a los exhaustivos análisis y exámenes a los que están sometidos los aviones y a la exigente formación del personal de vuelo, hoy en día los problemas en los vuelos son casi inexistentes. Pero aunque sucedieran, podemos estar tranquilos, pues los aviones están preparados para operar de forma segura.
En realidad, lo que mantiene a los aviones en el aire no son los motores, sino sus alas. Se trata de la sustentación, una fuerza que se genera gracias a la fuerza de las alas y al flujo de aire que circula alrededor de ellas.
Esto quiere decir que aunque el motor deje de funcionar, el avión puede planear y seguir avanzado. Además, para que siga produciendo sustentación y no caiga de golpe, tiene que mantener una alta velocidad consiguiendo así que el aire siga fluyendo alrededor de las alas.
Además, los pilotos están entrenados para controlar la situación. En el momento en el que se detecta el fallo, realizan una serie de acciones dedicadas a controlar la dirección y ajustar velocidad y altura para después hacer un aterrizaje de emergencia totalmente seguro.